Frederica

Rico, guapo, esperanza de madres ambiciosas y desesperación de sus hermanas, el marqués de Alverstoke no ve motivos para sacrificarse por nadie. Hasta que una pariente lejana, ajena a su egoísmo, recurre a él para solicitar su ayuda. 

Arrastrado de un drama a otro por la numerosa e impredecible familia Merrivile, el marqués se sorprende al descubrir que está lejos de aburrirse. La más fascinante de todos es la resuelta Frederica, que parece más preocupada por el bienestar de su familia que por las atenciones de su distinguido pariente. 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019 Palabra
495
978-84-9061-822

Traducción de Almudena Ligero

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Novela romántica, ambientada en Londres a principios del siglo XIX. La obra, como es habitual en la producción de la autora, se desarrolla durante el período inglés de la Regencia. De hecho, Georgette Heyer (1902-1974) creó un subgénero literario denominado “Regency romance”, para el que se documentó con abundantes obras para asegurar la precisión de los datos, y guardó notas detalladas sobre todos los aspectos de la vida de la época.  Este período histórico se refiere a los años comprendidos entre 1811 y 1820, cuando el rey Jorge III fue considerado no apto para gobernar y su hijo, el futuro Jorge IV, fue nombrado por la Regencia como príncipe de la Corona Británica. Esta época se caracterizó por desarrollar su propia política, cultura e, incluso, una moda característica, dando lugar a un momento particular de transición entre las épocas georgiana y victoriana.

Los protagonistas de la novela son el honorable marqués de Alverstoke y su prima lejana, la señorita Frederica Merriville (que da título a la obra). Él es Vernon de Alverstoke, un noble de inmensa fortuna, codiciado soltero de 38 años, a quien todos adulan. En los primeros capítulos, se le presenta frívolo, aburrido, egoísta, porque nunca se le ha negado ningún placer, ni se ha sacrificado por nadie. Hasta que en su vida irrumpen los hermanos Merriville, unos parientes lejanos que están en una situación económica precaria y deciden pedirle ayuda. La mayor es Frederica, de 24 años, extraña y divertida, educada y elegante, pero en definitiva una señorita de provincias. Sin embargo, por primera vez en sus conversaciones, el marqués conocerá la sinceridad y la sencillez de una grata charla sin adulación, pero con mucho humor e ironía por parte de los dos protagonistas.  

Editada por primera vez en 1965, a pesar de los años, la obra no ha perdido su vivacidad e ingenio, aunque trata temas característicos de aquella época histórica (propios del género), como la presentación de las damas en sociedad, los bailes, los deseados matrimonios de conveniencia, la frivolidad y el lujo desmedido: en conjunto, una vida insustancial que, de repente, se enfrenta a la familia Merriville, cuyo deseo es forjarse un futuro mejor a través de otros medios. Así, el hermano mayor está realizando estudios universitarios en Oxford, el mediano quiere hacerse sacerdote, y el pequeño se siente atraído por los inventos modernos (la máquina de vapor, los mecanismos hidráulicos, etc.). En definitiva, una obra divertida, entretenida e ingeniosa, muy recomendable para los lectores interesados en este tipo de género romántico.