Abancay. Un obispo en los andes peruanos

El autor, obispo emérito de Abancay (Perú), cuenta su incansable labor pastoral, respondiendo a su vocación como sacerdote diocesano de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz: los viajes apostólicos, su trabajo en favor de las vocaciones, con la creación de dos seminarios, y su tenaz labor social en beneficio de los pobres y desplazados.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2005 * Edición electrónica
184
84-321-4020-4
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La narración es directa, sencilla y fluida porque, habla de la labor con campesinos necesitados de fe y de promoción humana. No se sabe quién recibe más beneficio, si aquellos sacerdotes o los buenos indígenas, pero lo que está claro es que la fe mueve montañas y se mueve en medio de sus montañas de cinco mil metros. En cinco capítulos desarrolla su largo camino hacia Perú a partir de los afanes misioneros de niño y de joven sacerdote en Gerona, cuando conoció el Opus Dei. Algunos epígrafes indican por sí mismos que se trata de una aventura para llevar el Evangelio y la promoción humana a esos pueblos: Me habló un hombre de Dios; Los niños de la calle; Los años del terrorismo; Una mujer leprosa; Un viaje de 43 horas a caballo; Y vinieron las vocaciones; Apostolado de la imprenta; Cáritas de Abancay; La muerte del padre Miguel Guitart, etc. El autor reconoce agradecido que durante estos años en la mayoría de las poblaciones se han multiplicado los sagrarios y, con ello crecen las vocaciones, los seminarios, las parroquias y obras asistenciales que transforman a un pueblo. Esta obra hará mucho bien a sacerdotes y agentes de pastoral cuando se encuentren desalentados y quizá desorientados para encontrar el remedio. Porque la evangelización en Perú, en España o en Japón la hace Dios cuando encuentra instrumentos fieles y entregados al servicio de todos los hombres. No todos los que llegan a los países andinos van para dominar y aprovecharse de los indígenas, aunque eso sugieran algunas obras difundidas contra la evangelización desde el siglo XVI. JOL