Ácido sulfúrico

El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama «Concentración». Por las calles de París se recluta a los participantes de este reality show, que serán trasladados al plató en vagones precintados como los que trasportaban a los judíos durante el exterminio nazi y, después, internados en un campo. Ante las cámaras de televisión, los prisioneros son golpeados y humillados. El clímax llega cada semana, cuando los telespectadores ejercen el televoto: desde sus casas pueden eliminar-ejecutar a uno de los participantes. Pannonique, una estudiante de gran belleza, es reclutada. Zdena, una mujer sin empleo, se enamora de ella. Una pareja fatal: la víctima y el verdugo. Cuando la audiencia tiene que votar sale a la luz el sadismo inconsciente del público que deplora el horror pero es incapaz de perderse una entrega. Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal y crudo de hipocresía biempensante: un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
168
978-84-339-7121
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.466668
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Comentarios

Imagen de Azafrán

La lectura de estas 166 páginas no deja indiferente.
Precisamente es ese su objetivo: despabilar al lector, al espectador de una
realidad dura. Cada día asistimos a enormes injusticias que acaban con vidas de
seres humanos a través de ese gran ojo que todo lo ve: la televisión. No
tenemos excusa. La eximente de la ignorancia nunca podrá servirnos de coartada.
Todo lo vemos y nada nos conmueve suficientemente como para hacer el menor
gesto.

Dejamos que las injusticias sigan su proceso de dolor y
muerte.

La protagonista de este relato, Pannonique, está delante del
ojo. Es ella la que sufre los horrores del hambre, el secuestro, la esclavitud,
el castigo físico y el desprecio moral…

Ella, Pannonique, luchará contra la injusticia, primero, en
lo más profundo de su ser. Se sobrepondrá a ese trato injusto. El lector asiste
al proceso interior de rebeldía contra el trato inhumano y el efecto que causa
esa lucha personal en sus compañeros de cautiverio: todos tratarán de imitar su
forma de mantener la dignidad frente a tan gran adversidad.

Pero imitar puede tener el inconveniente de no llegar a
entender la postura en su raíz y por tanto, Pannonique tendrá que sufrir,
además, la incomprensión de aquellos a quienes intenta ayudar con todas sus
fuerzas: la incomprensión de los "buenos".

En las situaciones verdaderamente difíciles es cuando se
aprecia la calidad del ser humano. Frente a una amenaza de muerte, el que sigue
manteniendo sus ideales será el hombre - o la mujer- auténtico.

No aceptar el chantaje cuando depende de ello la propia vida
y la de otros, demuestra mucha entereza. Y mantener los ideales, las formas de
conducta que nos parecen correctas, cuando todos a nuestro alrededor –incluso
los más próximos- no lo consideran grave, puede demostrar un exquisito sentido
del deber y una voluntad de acero.

Encontrar una persona así a nuestro lado puede ser un
revulsivo para las conciencias adormecidas por una vida fácil que sólo pretende
satisfacer sus instintos con situaciones placenteras. Porque siempre hay
quienes, en el fondo, saben que merece la pena otra forma de vida más íntegra,
aunque conlleve situaciones complicadas.

Lea pues, avive el seso y despierte…

Imagen de fcrosas

Se trata de una breve e intensa novela, muy bien construida, que pide ser leída de un tirón. Los protagonistas están bien caracterizados.
Es muy positiva la feroz crítica de muchos elementos de nuestra anestesiada cultura occidental. Se echa de menos la apertura a la trascendencia (que tampoco se niega formalmente).

Imagen de ion

Es uno de los últimos libros que he leído, y me ha parecido inquietante. En mi cuaderno le he puesto una C, que significa que me ha gustado, pero no mata.

Imagen de erf

A lo dicho anteriormente, con lo que estoy plenamente de acuerdo, añadiría que los personajes centrales de la historia - Zdna y Pannonique- asumen tal protagonismo que llegan hasta el punto de rebajar la crítica social dirigida hacia los espectadores de los programas "reality". Por otra parte, no es creible que Pannonique pueda actuar como lo hace sin una apertura a la trascendente. El juego que hace con ella misma a ser dios, podría haber sido aprovechado de otra manera. Demasiado relativista

Imagen de conpriego

Poco que añadir a los comentarios precedentes. Me prestaron el libro sin previo aviso: lo dejaron sobre mi mesa con la misiva "que lo leas, por favor". Impresionante. Desde la primera página "enganchada". Creo que toca casi todos los temas que considero sustanciales para aproximarse a la ética. Las reflexiones morales y éticas están transidas de relativismo cultural, resulta difícil apelar a el radical "naturaleza humana" más allá de la circunstancia. Aquí se hace indudable: hay acciones que son "absolutamente malas", nunca excusables, nunca justificables, nunca medios legítimos para ningún fin. Un comentario más: como en casi todos los libros en los que la argumentación discurre de modo "realista" -aunque esto sea una ficción- por el mundo nazi, es duro; creo que llega a encoger el corazón, por eso, lo recomendaría a mayores de 16 años con algo de inquietud intelectual.

Imagen de acabrero

Había leído ya algunas cosas de Nothomb, y me habían gustado. Pero he de reconocer que no esperaba tanto de ella. Esta obra es única. Cierto que ya ha buscado la crítica social en otras ocasiones, pero el acierto con que escribe en esta es inmenso. Es un libro que sólo puede escribir un autor ya consagrado. Si no es Amélie Nothomb este libro no se publica. Dejando a parte el hecho de que escribe muy bien. Esta historia es tremendamente crítica con el sistema. Me refiero al sistema capitalista occidental donde lo que manda es el marketing, y donde la dignidad de la persona no cuenta para nada. En este libro emerge una redención de la persona, de su trascendencia, con unos trazos seguros, valientes, sin dudas. Parece increíble que en una novela breve se puedan decir tantas cosas en defensa de la Humanidad oprimida. Tantas cosas que lo leeré otra vez despacio, antes de proponerlo para uno de mis debates en la universidad, porque las posibilidades son muchas. Lo recomiendo vivamente. Para todos los públicos. Alguien habrá que piense que es una exageración, pero al acabar el libro y verlo en su conjunto no queda ninguna duda. Sale ganando la persona. No pasa nada porque al principio uno piense que no podría llegar a darse nunca ese fenómeno. El envoltorio es una ficción, pero no hay nada tan real en nuestra sociedad como el fondo de lo que se cuenta.