Adios Alejandría

Memorias de juventud de la autora, nacida en una colonia helena egipcia, en Alejandría, donde vivió hasta que, ya adolescente, a finales de los años 50, tuvo que abandonar el país debido a las circunstancias sociopolíticas.
Las evocaciones de la autora tienen como centro la ciudad de Alejandría. En capítulos muy breves describe cómo viven allí sus gentes, qué sienten y temen, sus costumbres y ritos, creencias, política, etc., con gran armonía, nostalgia mesurada y lirismo contenido. Alaba -la tolerancia, la compasión con suavidad, con una emotividad que no se impone; denuncia la xenofobia y la esclavitud sin dureza; relata su despertar sexual con limpieza. En las "dos caras" de Alejandría, la árabe y la europea, surgen temas duros, como la esclavitud, la prostitución, el harén, todos ellos tratados con corrección y brevedad. La prosa, muy fluida, de léxico variado y ritmo sostenido que en ningún momento decae, combina lo coloquial con el estilo cuidado. La lectura de la obra resulta entretenida e interesante.

© Reseñas bibliográficas Fundación Troa

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1998
244
84-233-2973-1

Traducción : Carolina Chavarría Arnau

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Imagen de Rubito

La autora ha sabido describir esta historia de un modo ameno, leve, lleno de anécdotas muy humanas, con un tinte de lirismo y sentimiento que hace amable lo normal y llena de compresión los sucesos dramáticos o angustiosos que ha vivido el país y especialmente la amplia colonia de extranjeros residentes en la ciudad. Su testimonio resulta también un canto a la tolerancia étnica, religiosa, política y cultural.
Un libro bien hilvanado, a caballo entre la narración autobiográfica, el reportaje histórico-costumbrista y el relato nostálgico de una ciudad mítica.
( de Ángel García Prieto )

Imagen de Rubito

La autora, griega, forma parte de la gran colonia de compatriotas residentes en Alejandría antes y despues de la II guerra Mundial.
El ambiente alejandrino antes de la confrontaciónera de lo más cosmopolita y totalmente abierto al mundo. Al cabo de pocos años pasó a ser visceralmente xenófoba.
Allí pasa la autora su infancia y adolescencia y mediante pequeños episodios que no se extienden mas allá de un par de páginas relata la forma de vida y costumbres de los niños y mayores, en la calle, en la escuela y en la sociedad de esta peculiar ciudad así como su evolución por los hechos políticos.
Como se indicó, el cambio de una ciudad tradicionalmente hospitalaria, sobre todo con con la antigua y floreciente colonia griega, a la dificil situación en la que los extrangeros, especialmente los griegos, son odiados y tienen que emigrar ha dejado una huella indeleble en la autora que nos cuenta sin rencores este trozo de historia con una prosa sencilla, próxima al lector, atractiva, nostálgica y limpia.