Ahí está mi casa

Estas singulares páginas de carácter autobiográfico dan cuenta de los años decisivos que forjaron la vida de quien ha sido definido como «uno de los mejores escritores del mundo» (Francine Prose, The New York Times). Las personas, circunstancias y lugares que le influyeron -la infancia en Brandeburgo, los años e studiantiles en Berlín, su exilio en los Países Bajos, el ejercicio de la medicina con la resistencia holandesa, la pérdida de sus padres- se entretejen, en el relato de Hans Keilson, con el impacto de la crisis económica, el antisemitismo y la guerra, pero la amistad, la música y la escritura también tienen un papel relevante. El resultado es el retrato único de una época convulsa y, a la vez, una aproximación a una mente y a una sensibilidad excepcionales.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2013
126
84-95587-91-6

Buena edición, cuidada, de pequeño formato.

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Keilson ha sido uno de los escritores europeos más longevos. Ejerció la medicina en Holanda, desde que tuvo que huir del nazismo hasta pocos años antes de su muerte. Ensayista, novelista, poeta, aunque para él la literatura era una prolongación de su profesión como psiquiatra y una manera de sacar de sí todo el sufrimiento acumulado: muerte de sus padres en un campo de concentraicón, persecución, exilio... En los últimos años, su obra está siendo cada vez más reconocida, traducida y premiada. En este libro, con la ayuda de de su mujer y del editor alemán, ha ordenado y revisado los recuerdos que fue anotando, a partir de 1990, sobre su infancia y juventud. Libro preciso, con una prosa excelente, en el que, al hilo de recuerdos sobre su familia, amigos y pequeños sucesos cotidianos, deja entrever el tremendo dolor acumulado por los trágicos acontecimientos de los que fue testigo. Al final, se añade una entrevista entre Keilson y el editor, poco antes del fallecimietno de aquel. Keilson intenta comprender, respetar, no odiar. Elgia a Juan Pablo II, es más crítico con Pío XII.