Apología de Sócrates

Sócrates (siglo V a. C.) no es un filósofo convencional. Participa en la vida pública, y en varias batallas demuestra ser un ciudadano ejemplar. Su facilidad para descubrir la ignorancia lo hace molesto ante muchos, que lo acaban acusando falsamente de traición al Estado. Sócrates aprovecha la ocasión de su defensa para dar una lección de entereza y dignidad.

Platón (427-347 a. C.) es discípulo de Sócrates. Será maestro de Aristóteles, y contribuirá decisivamente al estudio de la filosofía como disciplina. Jenofonte (431-354 a. C.) fue historiador y filósofo griego.

Sus dos relatos se complementan y ofrecen un mejor perfil de uno de los personajes más trascendentales de la cultura occidental.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
96
978-84-321-4454
Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
Average: 4 (4 votes)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

4 valoraciones

Género: 
Libro del mes: 
Octubre, 2015

Libros relacionados

Comentarios

Imagen de nitavidal

Sorprende ver, en el siglo V antes de Cristo, como este personaje histórico busca la verdad hasta la muerte. La coherencia de sus palabras y la fuerza de su conciencia. Él, que se hace sabio precisamente por saberse ignorante y diminuto, descubre a quienes se tienen por los más sabios que ellos no son diferentes, y es la soberbia de estos hombres la que le lleva a juicio y ,finalmente, a la muerte. 

Me fascina ver cómo en su defensa no duda ni un momento sobre qué es lo que debe hacer, y cómo defiende lo que cree sin contradecirse ni doblegarse ante el miedo o la presión. 

Esta apología me lleva a pensar cómo a lo largo de la historia las personas que revelan la verdad, aunque duela (y precisamente por esto), son incomprendidas, marginadas, y en muchos casos...asesinadas. ¿Qué hay en algunos hombres que se retuerce de tal forma ante la idea de la verdad?, ¿Qué es lo que en cada uno de nosotros se niega a aceptar, tantas veces, lo que somos en realidad? El ejemplo de Sócrtes y de muchas otras personas que vivido fieles a su conciencia y, que en primer lugar se han cuidado de no distorsionarla, viene a nuestras vidas como un soplo de aire puro que nos anima a seguirles. 

 

 

Imagen de acabrero

La imagen perfectamente definida del hombre justo, presente en la revelación del Antiguo Testamento y de modo admirable en la vida de Sócrates. Un hombre que no solo vive para hacer el bien, en la búsqueda constante de la verdad y de la sabiduría, sino que ante todo le ocupa azuzar a sus conciudadanos de Atenas para sacarles del error, para llevarles hacia el bien.  Solo poco más de un siglo antes ha vivido en Jerusalén –estamos siempre en las orillas del Mare nostrum- un personaje similar, un profeta santo: Jeremías, toda una vida dedicada nada más que a advertir a sus congéneres de que se habían olvidado de Dios. Es muy interesante el paralelismo de estos dos personajes que no piensan en sí mismos y se desviven por los demás, y por eso son condenados a muerte. Esto es lo que reluce en estas dos apologías escritas por quienes conocieron muy bien a Sócrates, y que merecen ser leídas despacio y releídas.  Leer artículo...