Así cayó Alfonso XIII

Miguel Maura, conservador y católico, contribuyó al advenimiento de la Segunda República española. Participó en el llamado Pacto de San Sebastián, en verano de 1930, por el que se fijaron las líneas que debería seguir el régimen republicano. Tras la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, formó parte del Gobierno provisional como Ministro de la Gobernación y desde ese puesto gestionó la salida de territorio nacional del Rey y su familia. Pasó a la oposición en octubre de 1931, cuando constató la política anticlerical y anticatólica que había asumido la República.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1968 Ediciones Ariel
350

Primera edición española en 1966.

2007 Marcial Pons
572
978-84-96467446

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Nos encontramos ante un clásico de la literatura política española. Publicado en México en 1962 y en España en 1966, ha sido objeto de varias reediciones, la última en 2007. El relato comienza durante la Dictadura de Primo de Rivera, entre 1923 y 1929; alcanza su cénit el 14 de abril de 1931 con la proclamación de la República; y se cierra tres meses más tarde con el acto de apertura de las Cortes constituyentes.

El autor justifica la caída de la monarquía en base al alejamiento en el que vivía el Rey respecto de la realidad social y política española; califica a Alfonso XIII de "perjuro", ya que había jurado observar la Constitución de 1876 y sin embargo aceptó el pronunciamiento y posterior dictadura de Primo de Rivera; por último, de forma algo contradictoria, le acusa de abandono de sus funciones, al dejar el territorio nacional sin nada más detrás de él que una carta de renuncia provisional al trono. "Encontramos el poder en el arroyo" -afirma. Maura relata los preparativos realizados para el establecimiento de un régimen republicano que se adivinaba próximo, y recuerda que, gracias ello, se produjo el cambio de régimen sin derramamiento de sangre. Ministro de la Gobernación en el Gobierno provisional de la República, el autor expone las dificultades a las que tuvo que hacer frente, provocadas tanto por la derecha como por la extrema izquierda. La tentación revolucionaria era permanente, incluso en el seno del Gabinete. Maura tenía en la cabeza un régimen republicano sometido a la legalidad, no a la anarquía, pero fracasó en su intento y fue arrollado por el sistema que había contribuído a crear.

El autor trata de justificarse a si mismo y su labor durante el año en el que estuvo en primera línea de la política española. Lamenta que la inhibición de las derechas propiciase una Cortes constituyentes escoradas hacia la izquierda. Si bien es cierto que la República terminó a causa de un golpe militar de derechas, de la lectura del libro se deduce que tuvo su mayor enemigo en los movimientos anarquistas que la deslegitimaban sistemáticamente a los ojos de la opinión. Piénsese, por ejemplo, en la quema de iglesias y conventos sin que se hubiera cumplido todavía un mes del cambio de régimen. La República además tuvo que enfrentarse con los problemas típicos de nuestro país, como las ansias secesionistas de Cataluña.

En el Epílogo el autor se pregunta si España tiene solución, y si los españoles somos capaces de convivir dentro de un régimen democrático. Su respuesta es más bien pesimista. El libro está muy bien escrito y se lee con facilidad.