Biografía del silencio

Basta un año de meditación perseverante, o incluso medio, para percatarse de que se puede vivir de otra forma. La meditación nos con-centra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser, nos agrieta la estructura de nuestra personalidad hasta que, de tanto meditar, la grieta se ensancha y la vieja personalidad se rompe y, como una flor, comienza a nacer una nueva. Meditar es asistir a este fascinante y tremendo proceso de muerte y renacimiento. Gracias a la meditación el autor ha ido descubriendo que no hay yo y mundo, sino que mundo y yo son una misma y única cosa.

Reseña del Editor

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
112
84-9841-838-5

Subtítulo: Breve ensayo sobre meditación.

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Este libro, si no hubiera sido escrito por un sacerdote católico resultaría convincente, pero escrito por alguien que se presenta como sacerdote y consejero cultural del Vaticano resulta incómodo. El libro carece de referencias a la religión y la vida cristiana, en tanto que hace numerosas menciones a una meditación de tipo oriental, budista o zen que tiene lugar en el silencio interior.

No se trata de una meditación sobre las verdades eternas del cristiano: Dios, el hombre y su conciencia, sino de una especie de vaciamiento del mundo de los sentidos y las emociones hasta alcanzar la liberación y un juicio recto sobre la realidad y sobre nuestra vida; aceptar ésta tal como es y no como nos gustaría que fuese; superar los instintos y las emociones para alcanzar la paz interior. El autor afirma que comenzó a meditar para librarse de su obsesión por alcanzar el éxito como escritor. Es curioso.

D'Ors afirma que "Cristo y Buda son los modelos más insignes que conozco" (pág.98); y lo explica porque al haberse vaciado de sí mismos han llegado a amar a los demás. Supone un reduccionismo respecto de Nuestro Señor Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, que el creyente no puede aceptar ni por un segundo. Por otra parte Nuestro Señor no estuvo desprovisto de emociones, ni mucho menos. No fue un maestro zen.

El libro puede ser válido en el aspecto psicológico, en cuanto aconseja librarse de todo lo que es superfluo en la vida; relativizar su importancia. Aceptar lo que nos parece malo -el dolor-, que muchas veces puede ser bueno e incluso lo mejor que nos puede pasar. En este sentido puede ser útil para estudiosos de la psicología. Para la vida cristiana el libro no sólo resulta ajeno sino que incluso es desanimante. Hubo un tiempo en el que los libros escritos por sacerdotes tenían que obtener el nihil obstat del Obispo para su publicación.

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Una introducción a la meditación que merece ser completado con el arte de la oración cristiana