Caperucita en Manhattan

Ningún homenaje mejor cabe para un escritor en el siempre triste momento de su definitivo adiós que recordarle con la lectura de sus obras. Tiene el interesado en Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000) un buen puñado de títulos dentro de varios géneros donde elegir, pero puestos a señalar uno en esta desventurada circunstancia de su muerte, sugerimos el que abrió en los años 90 una etapa de auténtica popularidad para la escritora. Se trata de una novela sencilla y amena, aunque con un interesante fondo de pensamiento, buena lectura para estas fechas veraniegas que parecen reclamar textos ligeros y entretenidos. Nos referimos a Caperucita en Manhattan (1990), una especie de versión moderna, con novedoso e intencionado final, del popular cuento infantil.
La acción de caperucita se centra en una Nueva York descrita con rasgos inventivos y humorísticos. La niña Sara suele atravesar la gran ciudad desde Brooklyn hasta Manhattan acompañada de su madre para llevar una tarta de fresa a la abuela. Un día que hace el recorrido sola se produce la aventura: se cruza con el dueño de un emporio pastelero, Mr. Wollf, sumido en la tristeza porque ve amenazada la credibilidad de su negocio por culpa, precisamente, de la irregularidad de sus tartas de fresa. Sara le pone en contacto con su abuela y mientras ambos disfrutan del grato encuentro, que les permite recuperar añorados tiempos de la adolescencia, la niña se esfuma para disolverse, con mágico recurso, en la Libertad.
Nos hallamos ante una obra que se abre, sin ambigüedades, a la fantasía. Lo insospechado, mágico o misterioso sucede del modo más natural y se recibe con la credibilidad sui géneris de los cuentos fantásticos. Desde la óptica extranatural del narrador, lo mismo aparecen estampas casi costumbristas de la vida moderna que la invención más libre, ya sea en los personajes, ya en las cosas.
CMG hace con destreza un relato para adultos sin obviar los caracteres de la literatura infantil. Hay en la obra anécdotas y situaciones divertidas, cuyo humorismo depende del contraste entre la interpretación infantil de los hechos y su valor en la vida real. Hay, también, amplia galería de personajes atractivos, que, a veces, nos trasladan a una existencia real y prosaica con sus inquietudes tan al margen de la inocencia de la protagonista. La autora aprovecha todo ello para soltar unas puntadas críticas sobre nuestro mundo, sin acritud, aunque sin dejar pasar la oportunidad de censurar vanas ambiciones o rutinas. Pero predomina un tono suave que describe un mundo en el que triunfa el candor.
No hace CMG con esos elementos un relato inocente, de evasión o invención puras. Un cierto reblandecimiento ternurista le lleva a mirar la vida con ojos comprensivos, de modo que Sara no tiene que sortear grandes peligros nada más escurrirse de algunas majaderías del mundo adulto. Además, la novela termina con un inequívoco final feliz. Y, por si fuera poco, ofrece una moraleja explícita. Para ser feliz y que los asuntos se resuelvan favorablemente, hay que aceptar lo maravilloso y no se puede negar lo inexplicable. Caperucita es la apoteosis de los hechos guiados por ciegas o arbitrarias casualidades. Lo cual implica la negación de un orden racional o científico de la vida. Con este planteamiento viene a decir que la vida escapa a nuestro control porque «la realidad es un pozo de enigmas». De modo que no queda más remedio que abandonarse a un designio fatalista. Sin embargo, no hay que ponerse trascendente ante esta novela algo amable. Más justo es señalar que en ella la autora apuesta por la utopía de una vida más alegre, pura y despreocupada. Ello se consigue, además, mediante un relato muy ameno, de prosa sencilla y eficaz, logrado mediante las dotes de hábil narradora de Martín Gaite.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1998 * Edición electrónica
260
978-84-7844-406
1994
205
2011
264
978-84-7844-406

Colección: Escolar

Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.25
Average: 3.3 (12 votes)
Interpretación
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12 valoraciones

Género: 

Comentarios

Imagen de angela

(Reseña de Jordi Miquel): --- Este libro es muy realista. Explica la sociedad en que vivimos y eso nos hace entender más de la caperucita. Esta muy bien. Se la recomiendo a todos los que les gusten los libros realistas y la libertad. Me ha gustado mucho.

Imagen de Guille

Caperucita es un clásico de la literatura sobre la iniciación a la vida adulta, sobre los peligros a los que tenemos que hacer frente y la exigencia de hacerlos en libertad y soledad. Carmen Martín Gaite nos recrea magistralmente esta historia y la adapta a la sociedad en la que vivimos, con una Caperucita que es una niña de hoy y que se mueve en un bosque muy diferente, Manhattan. En el relato también se encontrará con los personajes del famoso cuento, aquí completamente diferentes: Miss Lunatic, Mister Wolf, etc. Al leer Caperucita en Manhattan, uno de los grandes éxitos de la literatura juvenil de los últimos años, se nos proporciona la ocasión de reflexionar sobre nuestro propio mundo, sobre la manera en que nosotros intentamos cada día ser diferentes y sobre cómo podemos ser en la sociedad en que nos ha tocado vivir.