Carta al padre

Desgarrador relato de Kafka refiriéndose a su propio padre, en el que lo acusa de su timidez progresiva y su inutilidad para ciertas cosas. Desde joven, Kafka tuvo, según el relato, una educación sumamente rigurosa, llevada al extremo de no poder hacer ni decir nada sin ser censurado por ello. Un testimonio de primera mano, crudo por cierto.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
128
1974
68

Hay que añadir treinta y cinco páginas (hasta un total de 106) de un excelente estudio psicológico y literario elaborado por Ricard Torrents.

2014
376
978-84-206-8973

Colección: El Libro de Bolsillo

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Herman Kafka, padre del escritor, había nacido en Bohemia, en una comunidad judía rural, casi un gueto; toda la familia ocupaba una sola habitación y Hermann había tenido que trabajar desde niño. Con los años se traslada a la capital, Praga, y contrae matrimonio con Julie Löwy, fiel esposa judía que siempre apoyó a su esposo. Hermann abre un pequeño comercio para el que demuestra grandes dotes. Nada tiene de extraño, que menosprecie a sus hijos a lo que reprocha haberse criado con todas las comodidades. Vitalista, enérgico, permanentemente enfadado y crítico, fija normas de conducta para la vida familiar de las que él se considera dispensado. Detrás de su permanente crítica y mal humor adivinamos la inseguridad del hombre de "un solo carril", que no sabe afrontar una situación para la que nunca había sido preparado: Confort, una casa buena, hombres a sus órdenes y unos hijos que realizarán estudios. Cuando amenaza a su hijo Frank con el cinturón en la mano –castigo que nunca llegará a poner por obra- no hace más que repetir la manera como él mismo había sido educado. Frank, chico tímido y sensible, parecido a la madre, nunca llegará a adivinar la inseguridad de su padre y la necesidad que este tiene de reconocimiento por parte de sus hijos. Su sola presencia aterroriza a Frank que no se atreve más que a balbucear delante de él para, finalmente, guardar un silencio obstinado. La falta de seguridad inducida por el padre en el hijo llevará a este a considerase un ser inepto y despreciable. Ello se pone de manifiesto en toda su obra y especialmente en "La metamorfosis" en la que el protagonista, sin dejar de ser humano, adquiere la forma externa de una gran cucaracha. En su caparazón se incrustan los objetos que le lanzan, símbolo de los reproches paternos que se clavan como flechas en la inexistente autoestima del hijo. Frank Kafka escribe la "Carta al Padre" cuando cuenta treinta y seis años, cuatro antes de su muerte, cuando ya había abandonado su trabajo de empleado por la tuberculosis y roto tres compromisos matrimoniales sucesivos. El destinatario de la misma nunca la leyó. Frank se la hizo llegar a su madre y ésta la devolvió al autor. Kafka había encarecido que fuese destruida a su muerte, algo que impidió su amigo y también escritor Max Broz. La prosa es excelente pero la "Carta" termina abruptamente; no podemos hablar de una obra acabada. Si es, por el contrario, un excelente estudio psicológico sobre las relaciones imposibles entre padre e hijo.