Cartas del diablo a su sobrino

Genial cuento teológico de C. S. Lewis que descubre muchas de las tretas del diablo para convencer al hombre de que es mucho ´mejor´ despreocuparse de si las doctrinas son «ciertas» o «falsas», y preocuparse más bien de si son «académicas» o «prácticas», «superadas» o «actuales», «convencionales» o «implacables».

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2003
144
978-84-321-2985
2015
144
978-84-321-4735
Valoración CDL
4
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Comentarios

Imagen de Manu

Libro inteligente y sugerente. Conjuga el sentido del humor con el conocimiento del ser humano. El diablo existe y sabe aprovechar las fisuras.

Imagen de Azafrán

Escrutopo –demonio experimentado- aconseja a Orugario –demonio novato- impulsar hacia el terreno de la imaginación todos aquellos valores positivos o virtudes, moviendo a su “paciente”- joven al que intenta perder- hacia la inactividad pues un acto positivo siempre refuerza una virtud. Lo mejor, según Escrutopo, es alejar al joven de toda actividad. Lo que en principio, a su inteligencia le podría parecer algo digno de su implicación, al pasarlo al terreno de los deseos imaginarios (mística ojalatera: deseos de ayudar a la humanidad, mientras eludimos ayudar al que tenemos al lado o le perjudicamos) termina por debilitarse y deja de ser un noble atractivo para la inteligencia.
Ese es su consejo fundamental, la indolencia, la acidia. La vergüenza que provoca en el joven su cobarde derrota, incluso antes de la lucha, por abandono, es la mejor arte de esclavitud del alma.
Por si fallara este consejo, Escrutopo añade que la confusión del joven mediante la ambivalencia del lenguaje (amor frente a desinterés, valor subjetivo de la historia, etc.), el ruido, amistades frívolas, un sentido crítico y socarrón de todo aquello que se relacione con la religión, la fe y la moral, asegurarían el desconcierto intelectual del joven y su más fácil manipulación, así como su infelicidad.
Sobre cómo esclavizar en materias como la gula, la promiscuidad y otros vicios relacionados con la búsqueda desenfrenada del placer por el placer también hay indicaciones muy claras. De suerte que los padres y educadores que se pregunten cómo orientar a sus hijos y educandos en el arte de alcanzar el equilibrio y la madurez encontrarán el camino que “no” deben seguir adecuadamente señalizado a lo largo de estas 140 páginas.

Imagen de Anduril

Me ha encantado, siempre había oido hablar de él, pero hasta hace una semana no lo conseguí. Me parece un libro que más que dejarse leer, cuando lo empiezas, te pide leer. Los nombres son muy originales y tan asquerosamente feos que solo pueden ser nombres de diablos. Es cierto que te hace pensar bastante y me gusta porque te deja una sensación, en cada capítulo, de necesidad de cambiar algo de mi actitud hacia la vida. Además se lee rápido y es finito.

Imagen de acabrero

(Del autor) No tengo la menor intención de explicar cómo cayó en mis manos la correspondencia que ahora ofrezco al público

En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y acogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero. El género de escritura empleado en este libro puede ser logrado muy fácilmente por cualquiera que haya adquirido la destreza necesaria; pero no la aprenderán de mí personas mal intencionadas o excitables, que podrían hacer mal uso de ella.

Se aconseja a los lectores que recuerden que el diablo es un mentiroso. No debe aceptarse como verídico, ni siquiera desde su particular punto de vista, todo lo que dice Escrutopo. No he tratado de identificar a ninguno de los seres humanos mencionados en las cartas, pero me parece muy improbable que los retratos que hacen, por ejemplo, del padre Spike, o de la madre del paciente, sean enteramente justos. El pensamiento desiderativo se da en el Infierno lo mismo que en la Tierra.

Para terminar, debiera añadir que no se ha hecho el menor esfuerzo para esclarecer la cronología de las cartas. La número XVII parece haber sido redactada antes de que el racionamiento llegase a ser drástico, pero, por lo general, el sistema de fechas diabólico no parece tener relación alguna con el tiempo terrestre, y no he intentado recomponerlo. Evidentemente, salvo en la medida en que afectaba, de vez en cuando, al estado de ánimo de algún ser humano, la historia de la Guerra Europea carecía de interés para Escrutopo.

C.S. Lewis
Magdalen College, 5 de julio de 1941.

Imagen de Germán

Os recomiendo vivamente este libro, una de tantas ficciones de Lewis, amenas divertidas y tremendamente sugerentes. En estos tiempos en que tan de moda están las sectas satánicas y hay tantas personas curiosamente atraidas por el poder del mal, viene muy bien esta visión de Lewis, de como Satanás se hace presente en la vida de los hombres. Lo que escribe este autor, aún siendo una ficción, es más real que muchas otras cosas que se dicen, por simple morbo, sobre el diablo.

Imagen de LYA

Es un libro tremendamente sugerente y divertido. Es muy fácil verse uno mismo retratado en las cartas de este diablo astuto y experto. Algún pasaje puede resultar un poco más arduo pero en general es un libro muy atractivo sobre la condición del hombre y las dificultades que lleva consigo el ser un buen cristiano.

Imagen de truman

C.S Lewis es un escritor muy aburrido y que siempre habla de lo mismo. Tampoco es que lo considere como un autor de primera fila, yo lo metería en la segunda. A mi sus libros no me hacen ni la mas mínima gracia y ya me he puesto en marcha para encontrar algún libro mejor.

Imagen de acabrero

A mi este libro me parece genial. Es una ficción bastante atípica que a veces sorprende y bloquea. Me he encontrado con gente que se ha escandalizado con él por no entender la ironía de Lewis. Quizá lo que pasa es que no has cogido el sentido del humor inglés de este autor.