De Homero a Sócrates

Toda invitación es una confesión de amor. Si en este caso es a la filosofía, se trata de una invitación a pensar en compañía de aquellos que lo hicieron en los albores de la filosofía griega, que es tanto como decir de la filosofía primera.
A lo largo de este camino iniciático necesariamente se han de hacer presentes nombres como Tales de Mileto y Anaximandro, Anaxímenes y Jenófanes, Pitágoras, Heráclito y Parménides, Empédocles, Anaxágoras, Demócrito y Protágoras, y de una manera muy especial, el filósofo entre los filósofos: Sócrates.
Comenta el autor de estas páginas que su libro está dirigido «a los innumerables amigos secretos que tiene por todas partes la filosofía, y sobre todo a aquellos que aún no saben que están deseando unas migajas precisamente de filosofía. Este deseo se basa, en primer término, en la certeza del placer profundo, intenso, que comporta el pensar. Pero, en segundo término, yo soy un alumno de Sócrates y como tal sospecho que la filosofía, si fuera intensamente practicada en el mundo, aportaría a la existencia colectiva un cambio beneficiosísimo».

Ediciones

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2004
208
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Este último libro de Miguel García-Baró, excelente pensador y profesor, no pretende ser un tratado erudito acerca de la primera etapa de la filosofía griega, sino una invitación a la filosofía, es decir, al pensar radical sobre la totalidad de lo real y su sentido absoluto, dirigido a todos los publico y, por lo tanto, elemental y dialogada. No hará falta advertir que elemental no es sinónimo de superficial, sino de accesible a todos los que no regateen el esfuerzo necesario para ascender a las alturas. Es elemental porque no presupone especiales conocimientos previos, pero es profundo porque acude a la raíz de los problemas filosóficos.