Desde que fui princesa

Jacqueline Pascarl es una periodista australiana que a los diecisiete años contrajo matrimonio con un príncipe, miembro de uno de los once sultanatos que componen la Federación Malaya. El matrimonio duró poco. Cinco años después de divorciarse y cuando Jacqueline residía en Australia con los dos hijos de la pareja, estos fueron secuestrados por encargo de su padre y devueltos a Malasia. Durante catorce años Jacqueline no pudo ponerse en contacto con ellos. En ese periodo la periodista se dedicó a viajar por el mundo, interesándose y divulgando el problema de los menores secuestrados por uno de sus progenitores. También se dedicó a otras causas humanitarias. El libro es continuación de otro titulado "Cuando fui princesa", en el que narra su experiencia como miembro de la familia real de Terengganu (Malasia), obra que no ha sido publicada en castellano.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2008
445
9788408078647
Valoración CDL
3
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El libro toca tres cuestiones de interés. La primera el secuestro de menores por uno de sus progenitores. En esta materia rige la Convención de La Haya sobre Secuestro Infantil, que prohíbe que los menores sean trasladados de país sin consentimiento de ambos cónyuges. Se trata de evitar que sean puestos fuera del alcance del padre o de la madre. Se trata de una Convenio de difícil aplicación ya que en el año 2007 sólo lo habían firmado setenta y seis países, es decir no es de aplicación en todo el mundo; por otra parte los estados occidentales son reticentes a enviar a los menores a estados islámicos y viceversa; y, por último, el progenitor que secuestra a sus hijos en ocasiones los entrega a terceras personas para hacerlos ilocalizables. En este caso ya no se trata de tener a los niños, sino de evitar que los tenga la otra parte. La segunda cuestión de la que trata el libro es de la alfabetización y de África. En este continente saber leer y escribir puede suponer un cambio muy importante en el futuro económico y social de un niño o niña. La autora promovió la campaña "El poder de los libros" para hacer llegar libros –se supone que escritos en lengua inglesa- a escuelas de Sudáfrica, Kenia, Tanzania y Etiopía. La última cuestión hace referencia al problema de los refugiados. La escritora fue cooperante y embajadora de Care Internacional en las guerras de Kósovo y Timor Oriental. Con independencia de que algunas partes del libro sean más o menos creíbles o estén mejor o peor escritas, las tres cuestiones planteadas revisten interés. Los problemas interculturales tienen un lugar importante en el libro, pero también queda claro que la aviación e internet han hecho más pequeño el planeta. Una persona dispuesta a viajar puede conocer hoy lo mejor del mundo, que para la autora es el continente africano, y lo peor, como son las guerras o la intransigencia de personas e ideologías. A todo lo anterior Jacqueline Pascarl une la narración de su complicada vida personal y familiar. Descendiente ella misma de varias razas, entre ellas la francesa y la china, la autora afirma que fue objeto de abusos sexuales en el hogar durante la infancia. Manifiesta que pudo experimentar en carne propia el rechazo que, en aquella época, suscitaban en su país los inmigrantes. Casada varias veces, tiene cuatro hijos de tres padres distintos. En conclusión, en este libro podemos encontrar lo mejor y lo peor de las distintas culturas que hoy conviven en nuestro planeta.