Donde los escorpiones

El subteniente Bevilaqua, de la Unidad Central de Investigación de la Guardia Civil, tendrá que desplazarse a la base internacional de Herat, en Afganistán, para investigar un crimen cometido dentro del recinto de la base. Un militar español ha muerto degollado y la primera pregunta que se hace el investigador, es si el autor ha sido un afgano -lo más natural dada la forma en que se ha cometido el crimen- o uno de los miembros de la misión internacional de la OTAN en ese país.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2016
348
978-84-233-5103

De la serie de Bevilaqua y Chamorro.

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Según hace constar el autor en los "agradecimientos", este libro fue escrito a raíz del viaje que realizó a Afganistán en julio de 2014 para conocer la realidad de las tropas españolas destacadas en ese país. A Lorenzo Silva le debemos el escribir sobre la realidad actual de España, no sobre la Guerra civil, la Revolución de octubre u otras antiguallas ideológicamente decrépitas. La realidad actual de España está compuesta de especulación y corrupción en "El alquimista impaciente", de tensiones territoriales en "La sombra del meridiano", o de políticos inseguros de sí mismos en "Y al final la guerra". En España sigue habiendo una parte sana, no ideologizada, que en la serie de Bevilaqua y Chamorro está representada nada menos que por un guardia-civil nacido en Uruguay, de madre española, licenciado en Psicología, divorciado, con un hijo y una hipoteca, que investiga crímenes para la Unidad Central de Investigación de la Guardia Civil. Se apellida Bevilaqua y sus recuerdos de infancia le sitúan en las márgenes del Río de la Plata, o sea que nuestro español es un "sudaca". Sus colaboradores son tan españoles como podamos serlo tú o yo, lector -basta con quererlo-, Chamorro, Arnau, López, Pereira...; andaluces, gallegos o valencianos por nacimiento, todos madrileños de adopción, porque Madrid es patrimonio común de los españoles. Hay autores que escriben porque quieren ser novelistas, Lorenzo Silva lo hace porque tiene algo que decir. En este sentido "Donde los escorpiones" y antes "Y al final la guerra" son obras necesarias para una sociedad que, embobada por políticos, futbolistas y publicistas varios, no sabe quién es ni lo que quiere. Lorenzo Silva enmarca el recuerdo de la investigación del crimen de Herat en un suceso posterior, que le servirá de introducción y de epílogo. Es una técnica que utiliza Henning Mankell en algunas de sus novelas y que a mí personalmente no me gusta, me distrae del relato principal. No estamos ante la novela mejor escrita de la serie de Bevilaqua y Chamorro; en algunos momentos los periodos escritos son demasiado largos lo cual es impropio de Silva. No obstante, por las razones expuestas, se trata de un reportaje y al mismo tiempo un homenaje a las tropas españolas destinadas en Afganistán.