El cómplice

En algún lugar del libro el autor define esta obra como “unas memorias colectivas”. Mihály Dés, en la Introducción, afirma que se trata de la historia del experimento socialista en Hungría. Konrád terminó “El cómplice” en 1980, cuando todavía tenía prohibido publicar en su país, y lo entregó a los lectores a través del samizdat (hojas mecanografiadas e incluso manuscritas que circulaban de mano en mano). En ese mismo año apareció también el libro en Occidente. Además de la historia novelada a la que nos hemos referido, los capítulos primero y último se refieren a la locura, real o simbólica. El narrador comienza su relato en “El manicomio” en el que está ingresado y sale de él en “El adiós”, a fin reunirse con su hermano Dani, que le espera en la aldea natal de ambos para quitarse la vida.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1992
459
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Konrád es un excelente narrador y un fabulador mediocre. Necesita apoyarse en hechos reales para dar sentido a lo que escribe. De las cinco partes que componen la novela son excelentes "La familia", "La guerra" y "La política". En "La familia" el autor vuelve a sus orígenes judíos. "La guerra" es la Segunda Guerra Mundial, en la que el régimen fascista húngaro de los "Cruces flechadas" se ha unido al ejército alemán en su ataque a Rusia. El narrador, judío y comunista, escapa hacia las líneas rusas y se une al ejército rojo con el que volverá triunfante a su país. "La política" es la lucha por el poder en la Hungría de post-guerra: las purgas, el levantamiento húngaro de 1956 contra los rusos, la prisión y los interrogatorios. Toda esta parte tiene una enorme fuerza y nos recuerda a otros relatos similares, de Koestler, por ejemplo. La habilidad de Konrád está en mantenerse en primer plano como narrador de unos acontecimientos que sólo vivió parcialmente. Entre tanto el país ha evolucionado hacia un comunismo light, que permite a sus ciudadanos viajar al extranjero y sólo les pide que "no muevan demasiado la barca" por lo que pueda pasar. Las mujeres ocupan un lugar especial y recurrente en las obras de Konrád: la necesidad de la mujer y simultáneamente la humillación, el desapego e incluso ser víctima del adulterio. Por eso Dani, hermano del narrador, que ha sobrevivido al régimen, al levantamiento y al exilio, termina por matar a su amante, que le engañaba y humillaba, antes de quitarse él mismo la vida.