El dragón Albert

¿Quién no ha deseado alguna vez tener un dragón como compañero de aventuras? Albert era un dragón que vivía en una cueva hace muchos años. Su vida era sencilla: comer, dormir y tomar el sol. Y es que Albert tenía una particularidad que le diferenciaba de los otros dragones, era vegetariano. Hasta que un día, al dar un paseo por los alrededores de la cueva, conoció a Tony, un niño travieso y simpático, hijo de unos  granjeros. Tony y Albert se hicieron amigos  enseguida y juntos vivieron emocionantes aventuras. ¡En este libro se cuentan algunas!

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
112
978-84-17108-56

Ilustraciones de Quentin Blake

Traducción de Ester Donato

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Novela infantil de aventuras, inspirada en las fábulas y en las leyendas medievales. Ambientada hace muchos, muchos años, antes de la época de los trenes y de los aviones, su protagonista es Albert, un dragón diferente a los dragones tradicionales: es manso, amable y vegetariano, e incluso un poco miedoso. A sus 149 años, vive solo en una cueva de un pueblecito del condado de Cornualles, al sudoeste de Inglaterra. Pero un día, conoce a un niño de la aldea, llamado Tony, y a partir de ese momento vivirán juntos grandes aventuras. La obra está dividida en ocho capítulos, y cada uno de ellos se puede considerar un episodio diferente con su propio final. Así, en el segundo, el dragón Albert deberá enfrentarse a un caballero andante y amañar la pelea para que los dos salgan airosos; o en el tercer capítulo, donde visita las islas Sorlingas, habitadas por todo tipo de dragones, y consigue el récord de llevar por primera vez a un ser humano como jinete.

Narrada en tono humorístico y divertido, la escritora Rosemary Weir (1905-1994) quiere destacar en el relato de forma especial tanto el valor de la amistad entre dos seres muy diferentes, así como la bondad y el gran corazón del dragón y del niño, que se harán inseparables. También a lo largo de la historia, se plantean otros temas interesantes como la ayuda desinteresada, la preocupación por los demás, la amabilidad con las visitas, etc. Así, pueden servir como ejemplo de buenos consejos los siguientes versos: “Cumple tus obligaciones, aunque sean agobiantes, y a los ancianos dragones ayuda a cruzar la calle” (p.50).

La obra fue publicada por primera vez en Londres en 1961 y, desde entonces, se sigue editando con éxito manteniendo su frescura y vigencia iniciales. A todo ello, seguramente, han contribuido las ilustraciones de Quentin Blake (1932-), escritor y dibujante británico, muy conocido por su labor como ilustrador de las obras de Roald Dahl, y al que en 2002 se le concedió el Premio Hans Christian Andersen en la categoría de ilustración. Los dibujos de la obra siguen el estilo característico de Blake, espontáneo y natural, con líneas de tinta trazadas con rapidez y a mano alzada. De forma divertida y con pocos rasgos, consigue la caracterización física de los personajes y de su personalidad que ayudarán a los lectores a interpretar mejor los textos.