El Gatopardo

Novela publicada en 1958 -un año después de la muerte de su autor- por Giorgo Bassani, que, sin saber quién era su autor, supo ver en ella una obra maestra. La historia que se cuenta transcurre en Sicilia entre 1860 y 1910, centrándose sobre todo en los años 1860-62, cuando los partidarios de Garibaldi desembarcan en Sicilia. Es tiempo de desconcierto, cuando nada es lo que parece. El príncipe Fabrizio Salina -el auténtico protagonista de El Gatopardo- comprende desde el principio lo que está sucediendo. Perteneciente a "una estirpe que durante siglos no había sabido hacer ni siquiera la suma de sus propios gastos", contempla la ruina de su linaje y de su patrimonio sin mover un dedo. Vive en "perpetuo descontento", solo distraído por su gran afición a las estrellas, "las únicas puras, las únicas personas como deben ser". Sicilia asiste impertérrita a los cambios, mudando de chaqueta según las circunstancias, porque "en ningún lugar como en Sicilia tiene la verdad una vida tan breve". El príncipe -ante la realidad de unos hijos ineptos- se ha ocupado de educar a su sobrino Tancredi, modelo de joven libre-pensador que no duda en unirse a Garibaldi y que comprende que, para que "todo siga como está, es preciso que todo cambie". Tancredi parece rechazar el amor de una de las hijas del príncipe y termina casándose con Angelina, la hija de un alcalde acomodaticio, uno de los plebeyos llamados a sustituir a la antigua clase dirigente. Entre nostalgias y presentimientos, el príncipe Fabrizio verá cómo declina su estrella: "Nosotros fuimos los Gatopardos, los Leones. Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas, y todos, gatopardos, chacales y ovejas, continuaremos creyéndonos la sal de la tierra". Crónica de un desmoronamiento, estas páginas tienen la elegancia y la dignidad de la pátina que adquieren las prósperas civilizaciones engullidas por el tiempo.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
304
2002
304
2002
316
1999
167
1989
288
2010
445
9788420664996

De bolsillo, con muy buena letra, prefacio y postfacio de interés para entender el proceso editorial complejo.

2012
448
978-84-206-6499
Valoración CDL
4
Valoración Socios
3.833332
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Imagen de acabrero

El efecto final de la lectura de esta célebre novela se puede decir que es inquietante. Creo que hay un contraste entre el paso del tiempo y el inmovilismo siciliano que resulta turbador. No sé si el autor quería otro efecto o solo este. El alma siciliana parece esculpida en la piedra miliar inamovible, y no es posible que haya un progreso. Parece que allí la libertad no existe. Somos así, el clima, la tierra, el mar, las costumbres, son como son. La frialdad entre las personas, la pobreza de espíritu que solo ve el valor material de las cosas, la desconfianza, es ancestral. Es como si alguien nos dijera: no se puede intentar otra cosa porque no nos fiamos de nadie. Ya son demasiados los que han pasado por encima de nosotros. En la novela hay dos protagonistas femeninas, Angélica y Concceta, muy caracterizadas, y dos protagonistas masculinos, el príncipe Fabrizio y Tancredi, tan distintos. Ellas representan dos etapas de la historia, ellos dos visiones opuestas de Sicilia, si esto es posible. 

Imagen de Ignacio SL

Sutilísima crónica campestre de la decadencia de la nobleza en la Italia garibaldina. "Algo tiene que cambiar para que todo siga igual".

Imagen de cdl

Giuseppe Tomasi de Lampedusa alcanzó el éxito póstumamente. A lo largo de su vida tan sólo publicó algunas críticas literarias, dedicándose después a tareas más serias. Sus breves contactos con el mundillo literario, sus ínfulas y mediocridades, no debieron de ayudarle a proseguir en su camino de escritor. Hombre erudito, cultivado, ingenioso y de gusto refinado, Lampedusa fue pergeñando la historia de una familia aristocrática en la Sicilia de la invasión garibaldiana y posterior anexión a Italia. La historia de su familia.

En efecto, el personaje central, don Fabrizio Salina, está inspirado en Giulio IV di Lampedusa, bisabuelo del autor. El Padre Pirrone, jesuita a quien no cambió el nombre, Donnafugata, el palacio en la reseca campiña siciliana, al igual que los otros personajes y lugares, nos llegan con ese olor a verdadero que da una fuerza sin igual a la obra. Y es que ahí reside uno de los grandes aciertos de El Gatopardo: en su soberbia definición de los personajes y su carácter, en la coherencia en sus actuaciones y sentimientos. Podemos cerrar el libro y, ante una situación imaginada, saber con certeza cuál sería la reacción del personaje. Han cobrado vida, son únicos e intransferibles. Don Fabrizio, con toda su dignidad y penetración; Tancredo, ambicioso y frívolo, triunfador en apariencia pero encadenado a su mentira; don Calogero, el hombre de la nueva situación; Angélica, bellísima pero incapaz de la lealtad que se exige a las de su condición.

Estos personajes van trazando un fresco que supone otro de los grandes aciertos de la obra. Su capacidad para, a través del relato, hacernos comprender lo que ocurrió con la anexión de Sicilia. Es difícil que un manual de historia nos deje grabada tan profundamente la realidad de lo ocurrido. Seguir al príncipe de Salina en su caminar es comprender que el Risorgimento es un engaño. Es mérito de Lampedusa acompañarnos en este descubrimiento evitando toda argumentación explícita. Huye de la moralina, limitándose a exponer unas vidas entrelazadas en una determinada situación histórica. Y el resultado es devastador. Toda la historia de la Italia moderna se encuentra en sus páginas.