El hombre del salto

Keith Neudecker emerge de una enorme nube de humo aferrándose a un maletín y, cubierto de cenizas y cristales rotos, deambula confuso por las calles de Manhattan hasta llegar, sin saber cómo ni por qué, a la casa de su mujer, de la que lleva un tiempo separado, y de su hijo. Es el 11 de septiembre de 2001. El mundo ha cambiado para siempre.Ya no hay un antes, tan sólo queda un después. ¿Pero cómo imaginarlo siquiera? Don DeLillo esculpe cada palabra para contar cómo la devastación afecta las vidas de un pequeño grupo de personas entre las que se encuentra la familia de Keith, pero también abre una ventana a la paradójica normalidad con que uno de los terroristas, Hammad, se prepara para el martirio.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007
296
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No es fácil catalogar esta novela. Al fin y al cabo trata de un hecho único, distinto: el atentado contra las torres gemelas. Trata de dos personas en un antes y un después que los une y los separa. Keith y Lianne estaban casados, tenían un hijo: Justín, y vivían separados. El 11-S Keith consigue salir de la torre en la que trabajaba, y en el estupor y la conmoción polvorienta que le rodea se dirige, sin saber por qué, a la casa de su mujer. El resto es un ir y venir casi sin sentido. Unas vidas cambiadas, la banalización del sexo y de las relaciones conyugales, la idea de Dios que se asoma al principio como sospecha y que se va apoderando de Lianne. El sinsentido y el vacío del juego que se apoderan de Keith. Y lo único que podría haberles salvado del desastre, la unidad de la familia, se vislumbra tímidamente en el ambiente, pero no termina de resucitar. ¿Qué es todo aquello? ¿Qué es el Islam que les ataca? ¿Qué queda de aquello que llamaron EEUU después de aquel día? Preguntas sin respuestas, sensaciones, fantasmas, en un relato trepidante, donde el sujeto cambia en cada párrafo obligando a una intensa atención en toda le lectura.