¡Escríbelo, Kisch!

Figura intelectual absolutamente esencial de la Europa de los años veinte y treinta del siglo pasado, Egon Erwin Kisch –conocido como el Reportero frenético– luchó como cabo y trabajó como cronista del Ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial entre julio de 1914 (frente serbio) y marzo de 1915 (frente ruso), donde fue herido gravemente. A lo largo de todos esos meses escribió en cuadernos y libretas, incluso en las trincheras bajo el fuego enemigo, un diario de guerra que consiguió burlar la dura censura militar.

«Cuando al cavar una defensa uno se encontraba con un topo aturdido, decía riendo: “¡Escríbelo, Kisch!”. Dos discutían medio en broma, medio en serio: «¡Como vuelvas a usar mi toalla, te voy a sacudir tal bofetada que te quitarán en el acto la cápsula de identificación!». Y para que esa advertencia quedara también registrada como es debido, al menos uno de los contendientes me decía: “¡Escríbelo, Kisch!”. Cuando había caído un camarada al que todos elogiaban, me decían: “Era un buen tipo. ¡Escríbelo, Kisch!”... Y al final “¡Escríbelo, Kisch!” se convirtió en una muletilla que se utilizaba incluso cuando yo no estaba cerca».

¡Escríbelo, Kisch! describe el día a día del soldado en la masacre de la Gran Guerra. Y Kisch lo hace de la mejor manera posible gracias a sus agudas observaciones, experiencias y reflexiones convirtiéndolo en una impresionante pieza de literatura.

Diario de los meses en que el autor estuvo en el frente durante la Primera Guerra Mundial, en la lucha entre el ejército del Imperio Austro-húngaro contra los serbios.

 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
330

 

Edición cuidada y buena traducción de Rosa Pilar Blanco.

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Comentarios

Imagen de cattus

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Kirsch era reservista y fue movilizado al frente, en la campaña del ejército imperial contra Serbia. Allí escribió este diario de notable valor informativo, sobre la marcha de la guerra, con abundancia de datos y precisas descripciones. Al caer gravemente herido, fue devuelto a Praga.Todo el mal de la guerra y el sufrimiento que acarrea quedan aquí plasmados por un testigo directo y excelente escritor. Además, es muy crítico con algunas decisiones de los mandos militares y expone también el dolor por la pérdidad de tantos soldados, algunos buenos amigos suyos, y también por los padecimientos de la población civil. Un texto estremecedor y elocuente.