España

Un repaso a la historia de España desde la Antiguedad a la muerte de Franco. Lo más valioso de este libro está en el testimonio del autor acerca de la II República española y la Guerra Civil que le tocó vivir en primera persona. El autor trata de profundizar en los males que aquejan a la convivencia entre los españoles para concluir que son el individualismo y las tendencias disgregadoras. Por lo visto no somos capaces de desarrollar pacíficamente una tarea en común. Termina el autor afirmando que "los males de España no están necesariamente ni en la derecha ni en la izquierda, sino en el temperamento español" (pág.615).

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1989 Espasa Calpe
637
84-239-4952-4

Subtítulo: "Ensayo de historia contemporánea"

Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
Average: 4 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

4
Género: 

Libros relacionados

Comentarios

Imagen de enc

Madariaga tuvo un punto de vista privilegiado sobre los problemas de España, ya que residió fuera del país la mayor parte de su vida. Durante la II República fue embajador, Diputado de las Cortes Constituyentes y, brevemente, Ministro de Instrucción Pública. Siempre se proclamó demócrata y liberal.

El autor analiza las causas que provocaron el fracaso de la II República y señala el anti-clericalismo como una de ellas. Reconoce que la República se radicalizó desde el primer momento y lamenta que Azaña se inclinase a gobernar con los socialistas y no con el centro, que en aquel momento estaba representado por el Partido Radical de don Alejandro Lerroux. Para Madariaga la segunda causa de aquel fracaso estuvo en la división en el seno del Partido Socialista de la que responsabiliza al lider de la UGT, Francisco Largo Caballero, y a su sucesor en la Presidencia del Gobierno, el Doctor Negrín.

Para Madariaga la democracia no es tanto un sistema electoral como un conjunto de valores para la convivencia, que ha de adaptarse a la idiosincrasia de cada pueblo. En el Apéndice incluye dos artículos que publicó en 1935, en los que denuncia esta falta de valores cívicos entre los españoles. Así por ejemplo afirma que "una democracia se suicida cuando ataca desconsideradamente a sus hombres representativos" (pág.613). O también que "somos por naturaleza un pueblo de mucho temperamento y mucha pasión. La función de un lider consiste precisamente en rectificar las tendencias naturales de su pueblo" y no exacerbarlas (pág.615). Añade que "una de las manifestaciones más venenosas de este mal es la vesánica incontinencia de algunos periódicos" (pág.614).

Sobre el franquismo (1939-1975) el autor hace un repaso apresurado, pero que tiene un valor: reconoce que el franquismo existió; algo dificil para muchos españoles. Madariaga es anti-franquista y a disgusto menciona tres cosas buenas que hizo el llamado Régimen: a) Situar a España en la órbita que le era propia, la de los países europeos y occidentales. b) El desarrollo económico, que iba a propiciar en el futuro unas clases medias aptas para la democracia. c) La designación de Don Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco a título de Rey. Podía haberse hecho mejor, sí, pero se hizo.

El libro de Madariaga es el mejor que he leído acerca de la II República. Para ser el tipo de obra que es, entre el ensayo y la historia, se lee muy bien. El único defecto de su autor es la enemiga que tiene a la Iglesia Católica, a la que sitúa entre los adversarios de la democracia y la libertad en España. Es posible que en aquellos tiempos lo fuera. Es simpática la afirmación que hace de que con el Concilio Vaticano II la Iglesia descubrió en si misma "insospechadas reservas de espíritu ya liberal ya evangélico" (pág.556). Que cada uno interprete como quiera esta afirmación tan peculiar.