Historia de la Iglesia en España

Los autores de esta obra, después de muchos años de docencia e investigación, nos ofrecen una completa y accesible exposición de la Historia de la Iglesia en España.
Desde la Hispania romana hasta nuestros días aparecen los momentos y personalidades principales que han configurado el cristianismo en nuestro país. La conversión de España, las características de la Iglesia hispano-romana, el mundo visigodo y sus concilios, la reconquista y el declinar de la Edad Media conducen a la época moderna en la que España aparece como una nación con un territorio unificado y una religión característica.
Los siglos posteriores son estudiados con mayor detalle afrontando con profundidad tanto los momentos más brillantes del catolicismo español como la evangelización de América o la aportación teológica al concilio de Trento, como los oscuros o turbulentos: la Inquisición, la confrontación entre absolutistas y liberales, la Guerra Civil o la recepción del Concilio Vaticano II.
El libro pretende recoger la invitación que Juan Pablo II lanzó en Santiago de Compostela a volver la mirada a las raíces cristianas de Europa como modo de conocer el pasado y así poder construir el futuro: ´Europa, que estás comenzando el tercer milenio, vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces´ (9-XI-1982).

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2009 Palabra
320
978-84-9840-313

Coautor Francisco Martín Hernández

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Comentarios

Imagen de jdc

Si lo que dice la reseña anterior es cierto, y la tesis vertebradora del libro es sostener que la relación de la Iglesia y el Estado fué la"unión política",estamos ante una lamentable confusión.
En España NO se dió ningún tipo unión política.Lo que se llegó a dar-como explica muy bien Luis Suárez- es una interdependencia.Esto ocurrió porque el regalismo del Estado acaparó a la Iglesia como un Ministerio más.Y porque la Iglesia sabía que desde las cenizas del imperio Romano,la participación del Estado en la cristianización de Europa era imprescindible para la supervivencia del mismo-sólo quedaba Francia en el s.VIII-.
Esto tuvo la ventaja de que el poder político no crea la ley,sino que se somete a la ley moral que la Iglesia custodia,y de la que no es dueña.
Si hay un argumento claro desde la caída de Roma y en la Edad Media, es el de la distinción y lucha por la separación de la Iglesia del Estado,que en BIzancio la absorvió completamente.
Delimitación de las esferas pero sin caer en el racionalismo automático,t.b idealista,de que ambas no deben rozarse.De hecho se tocan en la conciencia de cada ciudadano,que es ,a la vez, creyente.Pero por encima de las virtudes ciudadanas-el estado no es dios,no puede crear la moral-se presentan las cristianas,que superan,sin anular,las primeras.
La doctrina de la Iglesia se verá afectada por la Reforma-ruptura de Lutero.El principio de que la religión del príncipe ha de ser la del pueblo subsumió a la Europa escindida en el Estado confesional.En la católica,se dió un proceso reverso:La religión del pueblo ha de ser la del Rey.Esto llevó,p.e.,a instituir una nueva Inquisición,que no era rama alguna de la Iglesia,sino brazo del Estado.La Iglesia aparece así como represora,cuando esto es inexacto.
Es un insano orgullo creer que ha sido el siglo XX el inventor de la separación estado-Iglesia.Ya los primeros cristianos pedían eso-reconocido en Milán,313 :que la Iglesia es una sociedad perfecta(tiene todos los medios para su labor sin dependencias) y que la práctica de la religión es un principio jurídico. Durante la génesis y organización de Europa,la Iglesia luchará para ser autónoma del Estado,a veces cayendo en clericalismo parcial,pero con el sano objetivo de hacer valer su vocación y encargo de enseñar y santificar.
La cuestión de los "dos poderes"está erróneamente planteada.Es más acertado decir el argumento,polémico o no,entre la autoridad eclesial y el poder estatal.La Iglesia,su labor, es ante todo de autoridad moral :enseña el camino correcto.

Imagen de acabrero

Estamos ante un manual, con las ventajas e inconvenientes que conlleva. La ventaja más importante es que en pocas páginas el lector puede hacerse una idea global, muy completa y muy concisa, de unos sucesos ocurridos a lo largo de veinte siglos. El golpe de vista, al leer de un tirón el libro, es impactante. Aún cuando se tengan conocimientos de los hechos relatados, creo que la lectura seguida del libro proporciona más fácilmente una visión de conjunto. Los inconvenientes son que en algunos momentos se puede hacer un tanto escasa la información contenida, al tiempo que hay páginas atiborradas de nombres y datos, lo que parece lógico teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por el editor. Una idea de fondo que me parece aleccionadora: la unión política de la Iglesia y del Estado lleva a muchas confusiones y situaciones dolorosas. Esto se ve en España ya desde los visigodos; el afán por asumir la defensa de la Iglesia, normalmente con motivos políticos, y la permisión por parte de la jerarquía de que esas circunstancias se dieran, quizá por buscar seguridad, llevan a una mezcla de motivaciones políticas y religiosas que no facilitan en nada el entendimiento de la doctrina cristiana. Esta situación, que parece aclararse a partir del Concilio Vaticano II, es una de las notas llamativas de esta historia, llena de interés y asequible para cualquier lector.