Hotel Almirante

En 1944, el centro social de una pequeña ciudad del noroeste de España lo constituye un hotel de lujo que pertenece a una familia de mujeres solas, emprendedoras y excelentes cocineras; la más ilustre familia local lleva años tratando de recuperar el edificio donde aquél funciona. La novela, ágil y entretenida, tiene como principal acierto una excelente captación ambiental, una trama de intriga casi policíaca y un buen trazado psicológico de los personajes

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2002
283
978846700058
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.5
Average: 3.5 (10 votes)
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Género: 

Comentarios

Imagen de Azafrán

Novela en siete capítulos que comienza con el suicidio de Cristina Sanjuán, una bella joven, en el hotel Almirante, en Ribanova -¿Lugo?-.
En el primer capítulo el lector conoce a la directora del hotel, la joven Rosalía, Lía para los más allegados, a su abuela, a su madre y a sus dos tías, amén de Juan Sebastián Arroyo, jubilado honorable que ejercía de consejero y amigo de la familia y de Marcelo, el librero de Ribanova.
En el segundo capítulo, el lector conoce la familia de Rosalía y su relación con la familia de los Aldao, hidalgos propietarios del palacete en el que terminará ubicándose el Hotel Almirante.
Edmundo Aldao, el primero de la estirpe, visita la fonda de Antonia García de Leal, la abuela de Rosalía. Sus visitas tienen una causa sensual: el disfrute de la comida que allí se prepara. Representan para Edmundo una escapatoria del estricto régimen de comidas que su esposa le impone. La autora, Marta Rivera de la Cruz, consigue que el lector llegue a degustar los sabores de la cocina tradicional gallega.
La relación entre estas dos familias continúa en la siguiente generación, cuando uno de los hijos de Edmundo Aldao se prenda y casa con una de las hijas de Antonia Leal. Ambos parten en viaje de novios por distintas capitales europeas. Este viaje supone para la Rosa Leal un descubrimiento del mundo sofisticado que reina en los grandes hoteles europeos y de su cocina.
Al poco de su regreso, el esposo muere y Rosa torna a la pensión de su madre con un bagaje extraordinario de cultura culinaria del que poco a poco dará cuenta en familia. Rosa hereda de su difunto marido el palacete de los Aldao y Antonia Leal decide abrir en él, el primer hotel de categoría europea en la remota ciudad de Ribanova, el 22 de diciembre de 1924. Otra de las hijas de Antonia Leal había quedado embarazada y fue abandonada por el novio y padre de la criatura. Así la familia Leal compuesta por la abuela viuda y sus tres hijas se vio aumentada con la llegada de Rosalía.
Por su parte, Edmundo Aldao tuvo tres hijos. Rómulo, el primogénito y padre de Cándido, heredó el palacete construido por Edmundo Aldao. Cándido después casó con Rosa Leal. Los otros dos hijos de Edmundo Aldao, Aurelio y Marco Antonio, odiaban a la familia Leal no solo por el matrimonio desigual entre Rosa Leal y Cándido Aldao, sino también por haber heredado el palacete de resultas de ese matrimonio. Aurelio intentó la compra del mismo en dos ocasiones y ante la negativa de Antonia Leal intentó que el negocio del Hotel Almirante fracasase.
Intento fallido. Y así el lector asiste al suicidio de Cristina Sanjuán, una joven hermosa que desengañada y dolida por la negativa del hijo de Aurelio Aldao, Javier Aldao, decide suicidarse en el Hotel Almirante y dejar una nota manuscrita así como una carta para el periódico local en el que culpa públicamente de su suicidio a Javier Aldao. La policía pide al joven que acuda desde Madrid para identificar a Cristina Sanjuán.
El nudo de la novela lo constituye precisamente la reacción de crítica y rechazo hacia Javier Aldao por parte de la pequeña ciudad de Ribanova. El heredero de Aurelio Aldao, enfrentado a su padre políticamente a causa del conflicto armado vivido en España, ansía la reconciliación y trata de aprovechar la visita con este propósito; aunque, de momento, se ha hospedado en el Hotel Almirante.
Su relación con la directora del Hotel, la nieta de Antonia García Leal, Rosalía Leal, ocupa los otros cinco capítulos de la novela. El tiempo escogido por la autora para desarrollar esta relación de amor-odio entre las dos familias abarca pues tres generaciones. El tiempo en el que se desenvuelve la relación entre Rosalía Leal y Javier Aldao comienza con el suicidio de Cristina Sanjuán, justo con el comienzo del Adviento, marcado por el cambio en el escaparate de la pastelería Pelayo y la decoración del Hotel Almirante con el árbol de navidad. El final de la novela, que no del relato, es el 22 de diciembre cuando Javier Aldao da por concluida su visita a Ribanova. El final queda abierto a la interpretación del lector.
Novela muy bien escrita: la autora consigue un buen ritmo entre las descripciones y los recuerdos de las dos familias y el momento actual, el suicidio de Cristina Sanjuán.
En el trasfondo el lector intuye los momentos más importantes de la política española del siglo XX: reinado de Alfonso XIII, dictadura de Miguel Privo de Rivera, segunda República y la Guerra Civil del 36 al 39. En contraste con toda esta situación, la vida en el Hotel Almirante que mantiene una situación de sensualidad, de gusto por lo exquisito, sobre todo en el disfrute de los sabores culinarios.
Las relaciones humanas entre los miembros de la familia Leal y los amigos próximos constituyen el soporte ideal para una convivencia en buena armonía capaz de superar los conflictos más inesperados generados dentro y fuera de la pequeña ciudad de Ribanova.
Me ha encantado.

Imagen de Perandones

Me parece una novela muy nteresante y muy bien construida. En ella se refleja la historia de una familia lucense, sus afanes y sus amores. Comineza con un crimen, pero no es una novela policiaca, es un relato muy humano, donde se resaltan una serie de valores. La está bien construida y no decae en ningún momento.

Imagen de angela

(Reseña expuesta por Bengue): Hotel Almirante es una novela de intriga. Todo comienza cuando una mañana aparece el cadáver de Cristina Sanjuán en una habitación del hotel, (situado en la calle de la Reina, en Ribanova), al parecer una mujer bellísima y algo ida de la cabeza. Las pruebas indican que se trata de un suicidio, pero se encuentra una nota escrita por la suicida, quien intenta culpar a Javier Aldao.
Los Aldao son una familia importante en esta época. El Hotel Almirante antes era casa de los Aldao. Desde que la casa pasó a manos de las Leal no hacen más que peripecias para intentar recuperarlo.
Las Leal es una familia formada por mujeres que tienen un gran don, la cocina se les da de muerte.Gracias a ellas Ribanova comienza a ser un pueblo conocido por su buena comida.
Hotel Almirante es un libro muy entretenido, me ha gustado mucho.

Imagen de cdl

En una de las habitaciones del Hotel Almirante, el más famoso y lujoso de Ribanova, ciudad gallega arrasada por la posguerra, aparece una mañana el cadáver de una bellísima joven que nadie conoce. Todos los indicios apuntan a que se ha suicidado. Mientras el morbo y la imaginación colectiva alimentan todo tipo de hipótesis, las autoridades no tardan en descubrir una trama hábilmente trazada por la víctima para vengarse de Javier Aldao, hijo de una familia influyente de la ciudad.

Imagen de acabrero

C RISTINA San Juan es una joven madrileña que ha elegido un extraño lugar para acabar con su vida: una habitación del Hotel Almirante de Ribanova. La muchacha nunca antes había estado en la ciudad, nadie la conocía, nadie sabe por qué se ha suicidado. Sin embargo, Cristina tenía un motivo para seleccionar el escenario de su muerte y lo cierto es que ésta no podía suceder de otro modo...
Este párrafo constituye el comienzo de la sinopsis de la magnífica novela, “Hotel Almirante”, que Marta Rivera de la Cruz presentó hace unos días en otro hotel, el Orfila, en Madrid. Es la tercera novela de esta joven escritora.
Primero fue “Que veinte años no es nada”, III Premio Ateneo Joven de Sevilla, de la que se hicieron cuatro ediciones. En 2000, “Linus Daff, inventor de historias”, para mi gusto, aún mejor que la premiada y, ahora, la recién nacida, “Hotel Almirante”, que consagra definitivamente a una autora de sorprendente facilidad narrativa y de una vocación literaria manifiesta.

MARTA Rivera de la Cruz vino a Madrid, desde su Lugo, en busca del éxito en el mundo de las letras cuando tan sólo tenía dieciocho años, ahora, a los treinta, ya lo ha logrado. Ella forma parte de una generación de mujeres escritoras que ha irrumpido, con fuerza y éxito, en la Literatura coincidiendo con el cambio de siglo pero se mantiene al margen de tertulias y grupos. La autora de “Hotel Almirante” ha tenido que batallar duramente en sus comienzos hasta que consiguió que la conocida agente catalana, Antonia Kerrigan, aceptara ficharla en su “cuadra”.
El premio ganado con su “Que veinte años no es nada” le dio el primer empujón que de nada hubiera servido si no hubiera continuado en el quehacer diario frente al ordenador. Esta joven autora, en los últimos cuatro años, ha publicado, aparte de las tres novelas citadas, un ensayo, “Fiestas que hicieron historia” y “Viajar a Chipre”, como indica el título, un libro de viajes. No ha parado porque, además, colabora en su condición de periodista, de forma asidua, escribiendo reportajes y artículos en El País. Es el vivo ejemplo del éxito logrado no basado en el cuento o la fama, hoy tan de moda, sino en la inteligencia, en el bagaje cultural y en el trabajo. Pero, además de esto, lo que sorprende en esta autora gallega es su enorme fantasía, su dominio del idioma, y su facilidad para crear mundos atractivos para el lector. Ribanova, la ciudad amurallada donde está situado el “Hotel Almirante” es uno de ellos.