Karl y Rosa

1919. La revolución está a punto de acabar, en parte, o en buena parte, traicionada por los partidos de izquierda más próximos al poder burgués. El fin de la revolución espartaquista también es el fin, a la vez novelesco y dramático hasta el delirio, de Rosa Luxemburgo quien, consternada por la barbarie de sus tiempos, es encarcelada en 1919 y acaba sus días recibiendo las visitas fantasmagóricas de su amante muerto y del mismísimo Satán. También Kart Liebknecht, su compañero, sucumbe a sus peores pesadillas, pues es incapaz de impedir el desmoronamiento de las filas revolucionarias y la escalada de violencia. El sueño de la revolución (y su fracaso) produce monstruos.

Con Karl y Rosa Alfred Döblin cierra el ciclo narrativo "Noviembre 1918" que empezaría a escribir a finales de 1937 y que se publicó entre 1939 y 1950. Descrita por José María Guelbenzu en El País como "una obra maestra del realismo narrativo", en la obra de Döblin confluyen la tradición de la gran novela clásica que podría encarnar Balzac con la narrativa impregnada de técnicas cinematográficas que encabeza John Dos Passos, lo que convierten al autor en uno de los clásicos alemanes de mayor universalidad y vigencia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
832
978-84-350-1048

Trilogía: Noviembre 1918

Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
Average: 4 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

Género: 

Comentarios

Imagen de José Ignacio Peláez Albendea

Magnífica novela que narra la revolución espartaquista que sacudió Alemania a fines de 1918 y principios de 1919.

Alfred Döblin, novelista alemán, que ha pasado a la historia de la literatura universal como autor de una de las grandes novelas del siglo XX, Berlin Alexanderplatz. Nació en una familia de comerciantes judíos en Stettin (ahora Szczecin, Polonia) el 10 de agosto de 1878. Estudió Medicina en Berlín y en Friburgo de Brisgovia y se especializó en enfermedades nerviosas en 1912. Entre las obras que escribió, antes de su salida de Alemania en 1933, destaca Berlin Alexanderplatz (1930), una obra panorámica, influida por la del estadounidense John Dos Passos, sobre la vida de un antiguo convicto en la capital alemana, que se mueve en el hampa; a Döblin, seguramente le sirvió para describir aquel ambiente y aquellas personas la consulta de siquiatra en la que trató a personas de esos ámbitos. El protagonista evoluciona y la novela describe el proceso de su conversión al cristianismo. Con la toma del poder por los nazis en 1933, Döblin emigró a Francia y a Estados Unidos.

Se convirtió al catolicismo y volvió a Alemania en 1945 como funcionario del gobierno militar francés y allí completó una serie de cuatro novelas sobre la revolución alemana, Noviembre 1918 (1950), antes de regresar a Francia en 1951.

Este cuarto tomo de su grandioso cuadro de la situación de Alemania al acabar la Primera Guerra Mundial narra las luchas políticas entre los militares prusianos, los partidos burgueses y los de extrema izquierda; al frente de este último estaban Karl Liebckneckt y Rosa Luxemburg, a los que Döblin retrata con maestría, desde dentro, reflejando sus proyectos y objetivos. El autor les trata con afecto, que es el mejor acercamiento para escribir la gran literatura. Pero la novela es un complejo cuadro en que aparecen políticos, empresarios, artistas, militares, eclesiásticos, gente corriente, pobres y ricos, madres e hijos, profesores y alumnos…, toda la sociedad de esa época, con sus aciertos y errores y sus crisis.

Aborda algunas cuestiones muy complejas y en mi opinión, con éxito; entre ellas, es de destacar la conversión al catolicismo de uno de los protagonistas Friederick E y sus luchas en un proceso que dura toda la novela. Döblin es consciente de la lucha del bien y el mal que anidan en el corazón del hombre y su reflejo en la sociedad y en la historia y cómo, el mal es alentado por el Maligno, que Döblin lo pone como instigador en frecuentes diálogos de los protagonistas, sobre todo Rosa Luxembueg y Fredericjk E, con su propia conciencia y con Satán. Y también de cómo lo mejor del hombre es alentado por la ayuda de Dios y sus enviados, los ángeles buenos. En la novela, ambos salen a la palestra explícitamente.

Es una novela coral, con muchos personajes y focos de interés, como un collage, pero sin desorden, con un orden interno que conduce la novela hacia su clímax. El autor utiliza diversos puntos de vista: la primera persona, el narrador omnisciente… A veces es realista y a veces es onírica. El conjunto es una acertada combinación de personajes, ambientes, historia contemporánea, reportajes, análisis sicológicos, que incluyen, a mi juicio a esta novela entre las grandes del siglo XX. En conjunto, entre los cuatro tomos, suma más de dos mil páginas.

La edición es muy buena, con letra grande y clara. Es la primera vez que se traduce al castellano.