La edad de la inocencia

Al amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve, aparentemente sin roces ni contrariedades, la alta sociedad de Nueva York de finales del siglo pasado, regresa de Europa la inquietante condesa Olenska. Independiente, osada, «diferente», Ellen involucrará muy pronto en su misterio a su joven primo Newland Archer y perturbará sin poder evitarlo el encanto de una vida social que ignora de manera voluntaria su inminente fin.

En el fondo de esta extraordinaria historia de una gran pasión subyace el conflicto entre dos mundos : el de las viejas familias « patricias» norteamericanas y el de los nuevos ricos, quienes, al terminar la novela, se han apoderado ya de las costumbres y de los espíritus.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1984
304
84-7223-213-1

El texto leido corresponde a la 3º edición en esta editorial, correspondiente a 1993.

Esta obra se editó por 1º vez en 1920. Y en esta editorial en 1984.

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Imagen de Pipa

Novela que trata del poder de las tradiciones y las costumbres en la alta sociedad "newyorkina" de finales de siglo XIX, frente al deseo y aspiración a lo novedoso, atrevido, aventurero, expresión de libertad, sensación de respirar. Parecería como que lo primero es imagen de lo estable, sereno, seguro, frente a lo segundo en que todo queda en el aire, representa un reto en el que “ te pones al mundo por montera”.

La condesa Olenska había regresado a Nueva York, después de separarse de su marido en Europa. Había ido allí porque era su tierra natal y porque pensaba que allí había un concepto de libertad mucho más amplio que en las rancias sociedades europeas. Allí podría obtener fácilmente el divorcio y rehacer su vida..
Pero la realidad era otra. En Estados Unidos, el divorcio era legal, pero no estaba bien visto en la sociedad. Las antiguas familias decidían quién era apto para vivir entre ellos y quién no lo era, y el poder de los medios de comunicación y los chismes ejercerían una presión inaguantable sobre ella.
Bajo el aspecto de una corrección singular, y una exquisitez en el trato, se esconde una actitud crítica implacable…
Esa sociedad, al principio, no acoge a M. Olenska, salvo los Mingott, los Van der Luyden y los Newland, y pocos más. Entre ellos destaca Archer, prometido de May, prima hermana de M. Olenska, una de las jóvenes más bella, dulce, educada, bondadosa y aparentemente “sosa” de toda la sociedad “newyorkina”.
Archer ayuda a M. Olenska a integrarse en la sociedad. Y ella se lo agradece, ya que desconoce muchas de las reglas establecidas.. Pero no puede evitar ser como es: sincera, franca, sin prejuicios, libre…
La trama está bien desarrollada, aunque al principio puede resultar ardua la lectura, debido sobre todo al desconocimiento de familias y lugares. El chisme se hace “duro”… La hipocresía, injusticia y grosería al no acoger a la protagonista, el paso a acogerla pero estar pendiente de ella constantemente. La fuerza de la familia –la tribu- para bien o para mal, la búsqueda de soluciones...
Como asunto secundario, la novela hace un guiño al sueño de las nuevas tecnologías (electricidad, teléfono, tren, túneles que unan zonas y hagan más fácil viajar…).
Con muchos entresijos, alaba, con un grado de sátira fina, a la familia, la fidelidad, la estabilidad, los hijos…
Archer era un enfermo de amor incurable: prometido con la mujer más bella, buena y anodina de Nueva York, siente una profunda admiración y atracción por la prima de su mujer. A punto estuvo de romper su compromiso. Solo sus dudas y la llegada de los hijos le hizo desistir. Archer se centró en su familia pero en su corazón quedaron las cicatrices de un amor imposible.
Es bellísima la estampa cuando su hijo Dallas, ya joven, le invita a hacer con él un viaje a París donde el hijo ha conseguido una cita con M. Olenska, pensando que a su padre, ya viudo, le haría ilusión, pues su madre, antes de morir le contó en privado el amor de su padre a M. Olenska y cómo por amor hacia ellos renunció a ella. Y sin embargo, Archer, sorprendido primero, se aleja de allí sin verla. M. Olenska era ya un recuerdo, hermoso, pero pasado.
La edición leida (3º edición de ed. Tusquets, 1993), contiene erratas o/y errores de traducción.
Pero en sí es una novela hermosa e interesante.
De esta obra M. Scorsese hizo una película, con el mismo título. El film se ajusta bastante al escrito original.