La legión de los condenados

Esta edición del Círculo de Lectores reúne tres novelas del autor: "La legión de los condenados", "Batallón de castigo" y "Camaradas del frente". Las tres se refieren a la estancia del autor en el 27º Regimiento Disciplinario Blindado, al que había sido destinado por un intento de deserción. En la novela el Regimiento estará en Rusia, en primera línea en los ataques y cerrando la retaguardia durante las retiradas. Los protagonistas se mantienen a lo largo de la tres novelas. Hassel era de origen danés, pero luchó en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1963
560
84-226-1934-2

De Plaza y Janés para el Círculo de Lectores.

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La novela pone de relieve varios hechos: la brutalidad de la guerra, la corrupción interna del régimen nazi y que las primeras víctimas de este régimen despótico fueron los propios alemanes y los voluntarios extranjeros no integrados en el sistema nacional-socialista. A lo anterior habría que añadir la violación sistemática de las Convenciones internacionales sobre la guerra, como el asesinato de los prisioneros o la destrucción de las poblaciones y sus habitantes, la rapiña, la prostitución forzosa y la enorme distancia existente entre los dirigentes y la clase de tropa.

El frente del Este fue la sangría de la capacidad militar alemana. Cuando la maquinaria de guerra de la URSS se puso en marcha los alemanes debían haber pensado que la guerra estaba perdida, pero la propaganda les convenció de lo contrario. No existía unidad entre los dirigentes políticos, los militares y el pueblo, como sí la hubo por ejemplo en Gran Bretaña o en los Estados Unidos. El esfuerzo bélico alemán se mantuvo gracias al terror que inspiraba la estructura represiva ejercida por las distintas policías, las SS y el Partido, que terminaron enviando al frente a todo tipo de personas, desde niños a ancianos, incluyendo, como nos cuenta el autor, a delincuentes y rebeldes.

La descripción más viva que nos ofrece el autor es la de los enfrentamientos entre carros de combate, el Panzer alemán y el T-34 ruso. El resto es pura brutalidad. Es lógico que el autor se sitúe a sí mismo como narrador y no como autor de los hechos que narra, ya que muchos de ellos podrían dar lugar a un juício por crímenes de guerra. Los soldados se manifiestan sistemáticamente contra "la guerra de Adolfo" y leemos frases tan claras como "no imaginaba que podía haber tanta gente en contra de esta guerra" o la de aquel general que afirma que "no está en contra de la guerra, sino de que "un simple soldado (Hitler) se considere un estratega".

El autor se presenta a sí mismo como un pacifista que quiere contar el horror de la guerra. Añade que preferiría padecer mil injusticias a vivir otra contienda. Los soldados reconocen que votaron a Hitler cuando prometió orden interior, prosperidad económica y gloria para Alemania. También se menciona un referendum amañado, celebrado en 1934, que confirmó a Hitler como Reichsfhürer y puso fin a la democracia en el país.

Para Hassel los miembros de su unidad nunca fueron anti-semitas, excepto al que designa como Julius Heide al que apoda "come-judíos". Explica que para ingresar en las SS había que renunciar expresamente a las creencias religiosas y en la tercera novela, "Camaradas del frente", el dirigente de un campo de concentración explica la diferencia entre crucificar a un rabino y a un sacerdote; estos últimos -cuenta- "gritan más". Por su parte los soldados del 27º Regimiento afirman que combaten exclusivamente para sobrevivir y sus principales aficiones son la bebida y las mujeres.