Lo siento mucho

Nuno Lobo Antunes, hermano del novelista Antonio Lobo Antunes, pertenece a una familia con una larga dedicación a la Medicina y a las Letras. El autor está especializado en neurooncología pediátrica, es decir al cáncer cerebral y del sistema nervioso en los niños; ello conlleva pocos éxitos y mortales fracasos. Cuando las leyes de la enfermedad se imponen sobre la voluntad de curar del médico a éste no le queda más que decir: "Lo siento. Lo siento mucho". El libro recoge veinte o treinta historias de interés humano publicadas inicialmente en revistas médicas y reunidas ahora en un volumen.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2009
179

Colección Fontanar.

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Alguien dijo que "con buenos sentimientos no se hace buena literatura". Si fuera verdad, que no lo creo, habría que exceptuar de ella a los médicos. "Lo siento mucho" es, ya desde su título, una obra sobre los sentimientos. Y es que no podemos imaginar a un pediatra sin sentimientos y menos cuando trata a niños enfermos de cáncer. Lobo Antunes ha desarrollado parte de su vida profesional en Nueva York y un valor añadido a estas páginas es el contraste entre el carácter emocional del portugués y la presunta frialdad anglosajona. El autor no es el único emocional de su entorno: hay irlandeses, hispanos e incluso gitanos portugueses, cuyos ojos se iluminan al escuchar al médico hablarles en su lengua materna, pero que reaccionan muy negativamente cuando se produce el fracaso terapéutico. "No es conmigo con quien se enfadan –aclara Nuno-, es con Dios, pero con Él no pueden enfrentarse". Los anglosajones son fríos, pero abren un espacio en su dolor para el dolor del médico, no dudan en consolarle e incluirle en la despedida del ser querido. Impresiona el canto fúnebre que entona en el quirófano una mujer negra cuyo hijo ha nacido muerto. Nuno se excusa por no ser un gran escritor y eso no es del todo cierto. Encontramos páginas muy bellas sobre Nueva York y sus pequeños pacientes. Sorprenden y alegran los argumentos contundentes del doctor contra el aborto en "El número marcado no está disponible" y "¿Qué vida merece ser vivida?". El autor parte de la afirmación, tomada de la Constitución americana, según la cual hay verdades que son evidentes por sí mismas ("self-evident"). También resultan conmovedoras las páginas que dedica al fracaso escolar en las que explica que "no existen niños perezosos, pero sí niños cansados del fracaso". Por lo hermosos que son los relatos citados nos produce pena tropezarnos con la historia titulada "Jesús explica la Navidad", tan desviada de las tradiciones cristianas. Son, en todo caso, dos o tres páginas perfectamente prescindibles.