Los peces no cierran los ojos

Un hombre recuerda el verano de cuando tenía diez años, en un pueblo costero de Nápoles, años que anhelan un futuro desde el que solo se puede mirar hacia atrás. Entre la pesca y los libros, los paseos en solitario y los encuentros con los muchachos del barrio, transcurren sus días, hasta que conoce a una niña que le descubre el peso de palabras como amor y justicia.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2012
124

(Col. Biblioteca Formentor).- ISBN 978-84-322-1417-2.- Traducción de Carlos Gumpert.Título original: I pesci non chiudono gli occhi

Valoración CDL
3
Valoración Socios
3
Average: 3 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

3
Género: 

Comentarios

Imagen de Pipa

El libro se lee de un tirón. No está dividido en capítulos… Alterna el sentido del tiempo, mezclando el presente y el pasado, y del espacio, aunque se centra en aquel verano, aparecen pincelas de su vida después.… Funde los recuerdos con su hoy de narrador…
Era un chico sensible, tímido, curioso y observador… romántico, y activo…
Su infancia había sido una guerra (11); influyó en su vida la pila de libros de su padre (12), un padre socialista, ausente de su vida en aquel año, que poco le ayudaba en su vida religiosa; él continuamente leía… y hacía crucigramas.
De origen napolitano, tiene claro que esto marca para toda la vida…
“Nacer o crecer en Nápoles agota el destino: vaya uno donde vaya, ya lo ha recibido como dote, mitad lastre, mitad salvoconducto”.
Un hombre recuerda el verano de cuando tenía diez años, en un pueblo costero de Nápoles. Eran años en que anhelaba un futuro desde el que solo se puede mirar hacia atrás. Entre la pesca y los libros, los paseos en solitario y los encuentros con los muchachos del barrio, transcurren sus días, hasta que conoce a una niña, sin nombre, que como tal crece más deprisa que él, amante de los animales, que le descubre el precio de palabras como justicia o amor, con la que tiene una buena y pasajera relación...
A los diez años uno quisiera crecer a toda velocidad… Aunque permanece intacta la necesidad de protección que cura el calor de las historias familiares, la presencia de una madre que le cuida y a la que cuida y sigue a todas partes, la lejanía de su padre (emigrante en América a donde fue a probar suerte, después de todo era el cuarto hijo de una americana que vino a Italia y que se casó con un napolitano) o el contacto de la mano amiga, sus primeros escarceos “amorosos” …
Su narrativa está fuera del tiempo… Habla de lo principal para el autor, en términos absolutos… Su prosa es poética, depurada… intensa, bella y descarnada. A veces un poco superficial (en la mente de un niño). Mezcla recuerdos yendo, con cortas, pero precisas pinceladas, del entonces a ahora, o quedándose a la mitad, con referencias a su etapa revolucionaria, su orfandad al morir sus padres, o a la de estancia en Bosnia o Belgrado (25)… Autodidacta, lo manifiesta: “había aprendido de los adultos en los libros, sabía cómo había de tratarlos”… en cambio con sus coetáneos, prefería mostrarse tímido y solitario… La lectura es una de sus pasiones… lee lentamente, saboreando cada línea.
Es una novela agradable de leer, a pesar de que algunas expresiones despistan un poco (¿fruto de la traducción?).