Mi conversión

“Mi vida está dividida en dos partes. Los primeros veinticinco años fueron confusos: años de alegría y tristeza... No sabía lo que creía, aunque trataba de servir a una causa”. “Hay que cambiar los corazones y las mentes de los hombres... y ofrecerles la visión de una sociedad en la que sea más fácil ser buenos”.

Su proceso de beatificación, ya iniciado, “podría recordar a muchas mujeres de hoy lo grande que es la misericordia de Dios (…). Ella estuvo al margen de la fe y supo descubrir el camino correcto para vivir en plena coherencia con la exigencia de la fe católica” (Cardenal John O’Connor).

 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
176
84-321-4449-3

CÓDIGO: 117107

FORMATO: 14,5X21,5 cms.

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Imagen de José Ignacio Peláez Albendea

Larga carta que Dorothy Day (1897-1980) escribe a su hermano, comunista, explicándole las razones de su conversión al catolicismo.
La autora, en proceso de Beatificación, citada por el Papa Benedicto XVI y por el Papa Francisco en su principal discurso en el último viaje a USA, junto a otros tres grandes personajes de la historia de Estados Unidos, trabaja como periodista revolucionaria en publicaciones de la izquierda, defendiendo activamente los derechos de la mujer, el amor libre y el aborto; ella misma aborta su primer hijo. 
Más tarde, después de su conversión al catolicismo, es considerada una de las grandes reformadoras de la historia americana por su defensa de los pobres y de la justicia social. Funda The Catholic Worker y otras muchas instituciones de ayuda a los más necesitados.

El libro reconstruye cómo fue su camino hacia Dios y, en concreto, a la Iglesia Católica. Un testimonio muy bello de cómo Dios llama muchas veces al corazón de cada persona, y, en este caso, de la respuesta generosa a esa llamada de amor. 

Imagen de acabrero

La historia de Dorothy Day es, sin duda, singular. Una mujer preocupada por la situación social de los obreros, por las injusticias que ocurrían en su país, EEUU, en los principios del siglo XX, involucrada en las luchas sociales del comunismo y los radicales, y más tarde también con los pacifistas, cuando empieza la Gran Guerra, es alguien con un gran corazón pero rodeada por unas personas y unas ideologías violentas e insensatas. Se ve involucrada en diversos movimientos sociales, en manifestaciones y piquetes. En dos ocasiones termina en la cárcel. Pero su pasión es escribir y colabora con diversos medios, revistas y panfletos con ideas marxistas.

A pesar de todo, durante toda su vida, percibe la importancia de la relación con Dios, y su vida errante, de trabajo en trabajo y en el borde de la legalidad, le dice de alguna manera que todo eso no tiene sentido sin un fin último. El proceso de conversión de Dorothy es largo, lento, pero siempre avanzando, en gran medida gracias a personas con quienes se encuentra que le dan ejemplo de alegría en la fe. Es apasionante conocer las muchas vicisitudes de su vida y su constante preocupación por encontrar algo más grande.

Quizá lo que más llame la atención del lector es conocer los fructíferos años posteriores a su conversión que la han llevado a un proceso de beatificación.