Novela del ajedrez

Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirkp Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el Señor B., noble vienés que huye de los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores, cada uno de ellos con una historia personal, cargada de dificultades y de triunfos, de encuentros en donde la propia persona está sometida a una prueba, a veces vital. Si novela de ajedrez nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con grandes dosis de intriga y maestría.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2001
96
9788495359452
2013
96
9788495359452
Valoración CDL
4
Valoración Socios
3.625
Average: 3.6 (16 votes)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

16 valoraciones

Género: 

Comentarios

Imagen de enc

El campeón del mundo de ajedrez siente que se vuelve loco al enfrentarse ante el tablero al misterioso señor B. Stefan Zweig transmite al lector esa sensación de un modo inquietante. Como en tantas otras novelas es inutil preguntarse al terminarla: ¿Qué he aprendido de élla? Porque la respuesta es nada. Posiblemente sirva de introducción a otros autores del mismo corte como Kafka, Musil y otros de la misma generación y ámbito cultural.

Imagen de Razumikin

Mirko Czentovicz es un joven campeón mundial de ajedrez, aunque pobre por su cultura y origen social. En un viaje en barco el que relata se propone penetrar en la personalidad introvertida y hosca del jugador. Los medios que emplea hacen surgir del anonimato al doctor B. un hombre de carácter antagónico al del ajedrecista. Este abogado posee una habilidad para el juego ciencia desconocida para el mundo ajedrecista y además encierra un misterio de vida que pronto se revelará cuando las circunstancias los ubique enfrentados de cara al tablero. La novela trata sobre la capacidad del hombre para salir airoso cuando es puesto bajo una fuerte presión. También muestra la superioridad del espíritu creativo sobre la conducta mecanicista que limita al hombre a una vocación menos digna de la verdadera y aún contraria a ésta. La novela es una hermosa obra de arte por su brevedad, intriga y desenvolvimiento.

Imagen de Azafrán

La historia del señor B. es la disculpa para asistir al suplicio que tuvieron que sufrir algunos vieneses que con su silencio protegieron a aristócratas y otros miembros de la sociedad cuyas vidas y bienes hubiesen servido de ayuda a los planes dictatoriales de Hitler. Gracias al sacrificio de esas personas, a la integridad con que mantuvieron la confianza depositada en ellos, y a pesar de perder la salud o la vida en los retorcidos procedimientos para destruir su personalidad, se conservaron esas vidas y sus patrimonios. El señor B. fue uno de esos vieneses que encontró en el ajedrez el apoyo que necesitaba para mantenerse mentalmente activo y superar las terribles pruebas a las que la Gestapo le sometía. La concentración en los sesenta y cuatro escaques y las treinta y dos figuras, en las jugadas que convirtieron en estrategas a Allekhin, Lasker, Bogollubov, Tartakover llegaron a convertirse en obsesiones que mantuvieron activo al señor B. cuando estuvo próximo a la derrota ante el aislamiento, la soledad y la incomunicación. La disciplina mental que exige la ejecución del juego del ajedrez ayudó al espíritu del señor B.
Stefan Zweig crea, en esta novela de apenas veinte páginas, cuatro caracteres masculinos que podrían definir los cuatro puntos cardinales necesarios para comprender el ánimo masculino. Resultan, así, profundamente reales los cuatro protagonistas que sustentan el relato.
El estudio del tratamiento del tiempo podría ser el objeto principal de esta novela corta. Comienza en el momento en que va a zarpar un trasatlántico de New Cork con dirección a Buenos Aires. Termina la novela sin concluir el viaje, lo que podría indicar que no era la intención del autor poner el punto y final. O sí.
Un amigo del narrador nos introduce en la vida del campeón del mundo de ajedrez, un tal Mirko Czentovic, hijo de un miserable barquero del Danubio. El narrador se propone entablar conversación con el campeón mundial de ajedrez con el deseo de poder disputar una partida de ajedrez con él. Pero el aislamiento en el que vivían Mirko Czentovic no le hubiera permitido llegar a él de no ser por el carácter desafiante del escocés Mr. McConnor y por su dinero. Gracias al dinero de McConnor, Mirko aceptó disputar con todos los que quisiesen una única partida.
Uno de los espectadores será el señor B., el hombre redimido por el juego del ajedrez.

Imagen de acabrero

La maestría de Zweig se pone en juego de nuevo, y en este caso en el juego del ajedrez. Pretende, como en otras muchas de sus novelas, meterse en la psicología de los personajes. En este caso se trata de dos personajes muy diferentes, por extracción social, por estudios, por educación, por edad. Dos personajes totalmente distintos que terminan enfrentándose en el juego. Como suele ocurrir con las obras de este autor, la novela engancha desde el primer momento, por la fluidez de la escritura y por el interés de la trama.

Imagen de rocio meca

¿Qué historia personal arrastra cada uno de estos personajes? ¿Qué evoca para cada uno el juego en el que se enfrentan? Tal vez el Señor B. es el personaje más enigmático. Poco a poco el autor va describiendo una historia personal que condiciona, de forma impositiva, el juego de un genio que utilizó este recurso como medio para sobrevivir a un drama vital.

¿Puede el juego hacer a una persona sobrevivir y, al mismo tiempo, hacerla enloquecer hasta una situación de abatimiento total?

En esta breve novela volvemos a encontrarnos con una descripción de los límites de la naturaleza humana ante situaciones críticas difíciles de sobrellevar.

La novela no sólo es entretenida, sino que está muy bien escrita, es amena y además es de gran calidad literaria.