Nueva Estación

El poemario se divide en seis libros, al modo de las "Summas" medievales. El poeta tinerfeño trasciende de lo cotidiano, a menudo biográfico, a la búsqueda del sentido de la vida, en un tono en general vitalista, sereno, con un estilo lleno de sonoridad, hímnico y meditativo, en el que el autor profundiza sobre el conocimiento, el amor, la creación poética, el bien, el olvido... Sin adornos superficiales, pero con un ritmo muy elaborado, herencia de grandes maestros como Rúbén Darío, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Claudio Rodríguez, entre otros, Carlos Morales alcanza una notable madurez poética.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2007 Biblioteca Nueva
173
9788497426596
Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
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Imagen de wonderland

Los poemas de Nueva estación componen un nuevo ciclo en la trayectoria poética de Carlos Javier Morales. Si en los libros precedentes se tensaba un debate entre las carencias de esta existencia y la plenitud de la vida eterna, el poeta ha descubierto ahora la consistencia de este mundo y el gozoso disfrute que, en su limitación y fragilidad, puede proporcionarnos. La variedad de registros de este libro confirma una certeza fundamental: las contradicciones de esta vida pueden tener solución dentro de ella misma. De este modo, la existencia no es sólo elegía de un paraíso perdido o soñado, sino realidad positiva y anuncio de una realidad más plena. El tono general del libro es hímnico y meditativo, porque la de Carlos Morales es una poesía llena de ideas, no sólo de emociones. En unos poemas, destaca más lo elegíaco, en otros la ironía; y otros son más narrativos. El poeta, además, ha investigado y publicado sobre el modernismo hispanoamericano y sobre Antonio Machado, esto se nota en el ritmo de sus poemas. Especialmente sugerentes se muestran varios poemas en los que expresa su poética, rigurosa, ajena a los trapicheos de galería o de grupúsculos cerrados, y aquellos en los que indaga sobre el hombre con una mirada de asombro y de superación del inmanentismo: "Toda la poesía es testimonio / de que el mundo no encaja en nuestra mente / y todavía menos en nuestra alma entera, / como no encaja nunca el mar contra la roca / y seguirá insistiendo más allá del cansancio / por rellenar el hueco del deseo". Nueva estación se convierte así en un poemario de gratísimas sorpresas, de sentimientos auténticos. Contra lo que suele ocurrir, estamos ante un poeta que, por encima de los libros, sabe qué es poesía.

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Carlos Morales no tiene prisas para publicar. Sus versos pasan largas temporadas en el cajón hasta que el autor decide rescatarlos. En este poemario, recoge poemas escritos entre 1997 y 2003, agrupados en seis libros: De la Luz, Del Amor, De la Poesía, Del Olvido, Del Bien y De la Sombra, más un último poema a modo de epílogo. Canto a la vida, no un canto ingenuo, pero sí esperanzado, abierto a la trascendencia. A menudo, el autor parte de un suceso, de su experiencia, para reflexionar sobre las grandes cuestiones que la existencia nos plantea y elevarnos de lo inmediato y concreto a lo más íntimo y universal. Hay un notable dominio del ritmo, con abundancia de heptasílabos, de endecasílabos y de alejandrinos, con variedad de imágenes y de recursos lingüísticos, nunca superficiales ni usados como simple adorno retórico. Una poesía muy personal, madura, que bebe en fuentes tan importantes como los maestros modernistas (Rubén, Juan Ramón, Antonio Machado) y de la generación del 27 (Vicente Aleixandre), pero también en autores más cercanos, como Claudio Rodríguez, José Hierro y Francisco Brines, entre otros.