Otoño en la Herrería

Este nuevo libro de relatos de Luis Ramoneda encierra unas cuantas historias, variadas, con un tono nostálgico en algunas de ellas. Historias que miran al pasado, mezclas de recuerdos e historias escuchadas. Desde la historia de la niña Teresa a la de una baldosa. De la historia que surge durante un paseo por El Escorial -que da título al libro- hasta un relato truculento mezclado con la Navidad, el Belén. Y la muerte como una necesidad en casi todos los relatos. Ante todo, destaca la calidad literaria del autor que hace especialmente amena la lectura.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2019
162
978-84-09-09295
Valoración CDL
3
Valoración Socios
4
Average: 4 (4 votes)
Interpretación
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4 valoraciones

Género: 
Libro del mes: 
Abril, 2019

Comentarios

Imagen de fcrosas

Con este nuevo libro de relatos Luis Ramoneda muestra de nuevo su excelente prosa, lírica al tiempo que narrativa. Sin narración no hay cuento, pero la acción de sus relatos es en ocasiones mínima. Sin embargo, consigue una sorprendente recreación de ambientes o de estados de ánimo. Sus relatos ofrecen una mezcla de nostalgia y esperanza, siempre desde una contemplación benévola de la realidad.

En la lírica y la novela también destaca el autor, pero sin duda sus mejores obras son los cuentos.

Imagen de José Ignacio Peláez Albendea

Magnífica colección de veinte relatos del escritor y crítico literario Luis Ramoneda, la tercera serie de relatos que publica. Son veinte y los envuelve una cierta unidad de estilo y contenidos: la alta calidad literaria, que hace que la historia fluya con frescura y naturalidad, el riquísimo vocabulario de cada uno de los ámbitos que cuenta: del campo, del mar, de la literatura, de los objetos y las cosas… El amor por la naturaleza a la que mira con afecto, como criatura de Dios. La visión poética, con una cierta nostalgia. La mirada de piedad y misericordia hacia las penas y dolores humanos… Y el tono elegiaco de la caducidad de la vida presente, que añora una vida inmortal. Y, de fondo, un Dios atento a la felicidad de sus criaturas.

Un gozo leer tan alta literatura. 

Imagen de acabrero

Escribir de los recuerdos es nadar en la nostalgia y, casi siempre, encontrarse con la muerte. Los relatos de este libro son de una maestría difícil de encontrar en los escritores castellanos de hoy. La riqueza de vocabulario casi apabulla al lector y la variedad de paisajes descritos con tanto arte llevan a una cierta envidia, pues difícilmente puede uno tener memoria de tantos paisajes tan bellos. Quizá los hace bellos la memoria nostálgica del autor, pero al fin y al cabo es su oficio. Cuando surge la vida de ahora resulta un tanto tosca –“lo dice el ordenador”-  mientras que los recuerdos quedan siempre adornados por la añoranza y una memoria no precisamente imparcial.