Rosa cándida

Lobbi -como le llama su padre algunas veces- decide irse a un país lejano para reorganizar un viejo rosal muy famoso y muy abandonado. Tiene 22 años pero no quiere estudiar en la universidad, como insiste su padre, sino dedicarse a la jardinería, para seguir la memoria de su madre. Por medio se interpone la presencia inesperada de una chica con la que tuvo una hija.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2011 Alfaguara
271
978-84-204-0791-3
Valoración CDL
1
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Imagen de Azafrán

El protagonista de esta novela, Arnljótur, decide no ir a la universidad. Elige trabajar en lo que le gusta: la jardinería. A pesar de sus buenas notas y quizás debido a su situación emocional, emprende un largo viaje a Europa para trabajar como jardinero en un monasterio famoso en los libros de arte por su rosaleda.
El conflicto emocional que aflige al protagonista se debe a la pérdida de su madre en un accidente de tráfico _Islandia es una isla volcánica y gélida-. El pasado noviembre celebró su cumpleaños y durante esa celebración dejó embarazada a una compañera y de aquel embarazo nació su hija, Flora Sol. El joven Arnljótur no controla su sexualidad y padece sus impulsos; los sufre porque le inquieta no controlarlos pero, tampoco le importa disfrutar de esos impulsos.
Parece que su vida retirada en el monasterio donde ha encontrado el trabajo de jardinero le ayuda a buscar su equilibrio. Pero, la madre de su hija, tiene que terminar de escribir su tesis y le pide ayuda para cuidar de la niña durante un mes. Así que la madre viaja con la niña y se queda a vivir con él en ese pueblo alejado de Europa.
El lector conoce el desarrollo de la trama a través del joven protagonista que le cuenta con frases muy simples y en presente de indicativo la evolución de sus sentimientos y el descubrimiento de sus emociones, incluidas las relaciones sexuales con la madre de su hija, con la que convive.
Describe la vida de un joven un poco cándido que termina haciéndose cargo de su hija mientras la madre de su hija se va a la universidad a estudiar.
Islandia es un país con una población atea o no confesional que alcanza el 25 %. El resto se reparte entre una variedad plural de religiones, incluida la pagana. Hasta el siglo XVII, la población era mayoritariamente católica. Después, por la influencia del protestantismo en Noruega y Dinamarca, a cuya corona perteneció, se volvió luterana.
El concepto que subyace de las creencias religiosas en esta novela es ese: la religión, la que sea, relegada a la vida en un monasterio. Los monjes ancianos y encerrados, dedicados al estudio de manuscritos. La influencia de la religión, incluso cuando el joven busca la opinión de uno de esos monjes, se limita a una invitación a ver películas: el cine como elemento de educación. Tan sólo hace mención de la Biblia para mostrarle en un papel unas anotaciones sobre el número de veces que se cita en ella las flores, el cuerpo y la muerte que eran los temas principales que inquietaban al joven protagonista.
Por lo tanto, presenta al lector un modelo de sociedad y de vida que puede ser abundante entre la juventud actual. Pero el hecho de ser abundante no justifica que sea lo ideal para un joven. Son situaciones que le pueden complicar mucho la vida presente aunque se presenten bajo un lirismo casi poético.
Al ser el protagonista un joven, pudieran precisamente los jóvenes sentirse identificados con esta historia: la historia de un joven que no ha aprendido a controlar su sexualidad ni sus emociones y que, por ser un buen chico, por ser generoso, se ve impelido a cuidar de su hija en la soledad de un monasterio.

Imagen de acabrero

El protagonista de esta novela es islandés y, por eso, su nombre irrepetible. Es muy posible que en Islandia el desorden moral lleve la delantera a los países católicos, y quizá por eso se cuente con la mayor naturalidad una historia toda ella inmoral. El muchacho, de 22 años, si ve mujeres las clasifica en si se acostaría con ellas o no. Nada más. Por lo que dice más adelante, su experiencia es amplia, pero la relación que tuvo relevancia en su vida es una, como pudo ser cualquier otra, en la que queda embarazada la otra parte. Eso no le sugiere cambiar de planteamiento vital, hasta que un día aquella chica, de la que apenas sabe nada, le pide que se quede una temporada con la hija común, para poder dedicarse a sus estudios. Al final terminan pasando unos días juntos. Todo lo que el muchacho valora es que puede acostarse todas las noches con ella. Lo demás no importa. No hablan de sus vidas, de su futuro, de su hija. Nada. Solo piensan en acostarse cuanto antes. Él se enamora y piensa que vivirán juntos, pero no se basa en nada objetivo, solo en un sentimiento. Y ella decide irse. Esto es todo. Tiene un amigo monje con el que habla. Nunca se habla de Dios, el monje solo sabe de películas. En toda la novela no se encuentra un mínimo comentario trascendente, a pesar de que en algún momento parece que a él le preocupa la muerte. Está mal escrita, no sé si mal traducida, porque seguramente está escrita en islandés, traducida al inglés y, por fin, al castellano. Lo que se puede haber perdido por el camino nunca se sabe. Capitulitos muy cortos, insulsos, configuran una lectura muy pobre y tremendamente fría.