Todo lo que era sólido

Ensayo periodístico sobre el origen y desarrollo de la crisis económica que se manifestó en España a mediados de la primera década del siglo XXI. El autor analiza el fenómeno definido con la frase que da título al volumen: “todo lo que era sólido se desvanece en el aire”, para demostrar que dicha solidez era sólo aparente.

La obra se estructura como una crónica del largo proceso que se remonta a la década de 1980, recién instalado el sistema democrático en el país. El despilfarro del dinero público, la falta de escrúpulos de banqueros y especuladores inmobiliarios y bursátiles, las pulsiones independentistas y el predominio de los políticos sobre los técnicos en la Administración estatal y autonómica, se apuntan como factores decisivos de una prosperidad ajena a la realidad, publicitada por motivos electorales y cuyo derrumbe se negó durante demasiado tiempo.

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Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2013
253
978-84-322-1544
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2
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0
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Imagen de Cayetano Lopez

A través de breves comentarios referidos a la época y al tema que desea desarrollar, el autor va analizando la situación y las causas que propiciaron la crisis económica, política y social que se desencadena en 2007/2008 y cuyas consecuencias sigue padeciendo gran parte de la sociedad occidental y en concreto España.

En los primeros nueve puntos, relata el autor recuerdos de hechos internacionales sucedidos a principios de este siglo y que fue testigo presencial de algunos de ellos. Sitúa su crítica en la preeminencia de los aspectos económicos lo cual parece una superficialidad que evita e ignora la crisis de valores que se instala en la sociedad occidental desde los años 90 del siglo pasado y que aflora en los aspectos económicos con especial crudeza. Pero se refiere también a la consecución de lo inmediato en detrimento de planteamientos sostenibles en el propio ámbito económico que hace florecer y sobrevalorar aspectos cortoplacistas: “valor para el accionista”, retribuciones a los gestores de la economía mundial sobre la base de resultados inmediatos sin valorar las consecuencias que se acabaron desatando en el 2008

A partir del punto 10 se adentra en el análisis de lo sucedido en España haciendo especial hincapié en la desatención de los distintos gobiernos sobre la calidad de la Administración Pública y sus gestores propiciando el actual descontrol. En el punto 21 hace una cruda disección del paso de la Administración Pública franquista a la democrática con voladura de los valores de legalidad y su sustitución por el arbitrarismo basado en sus recuerdos personales en Granada. Finaliza en el siguiente punto con unas demoledoras afirmaciones sobre la utilización de la Administración Pública por los partidos sin la visión del bien de la sociedad.

Sigue demoliendo con una crítica corrosiva las incongruencias que se desarrollan en España durante el periodo de la Transición hasta el estallido de la crisis, dando en alguna ocasión un enfoque y unas conclusiones impregnadas por la afinidad ideológica del autor con un partido político y por ciertos prejuicios políticos y anticlericales que contradice la realidad: como afirmar que la financiación de la educación privada religiosa se hace en detrimento de la educación pública dejando, con esta afirmación, a los estudiantes de la educación privada en el limbo presupuestario.

No se escapa a su crítica los nacionalismos de todo tipo a los que acusa de desenfocar la cuestión resaltando las raíces atávicas de los mismos en vez de presentarlos dentro de un contexto racional y explicando su realidad dentro de una lógica racional.

Le llama la atención al autor el hecho de que nadie se diera cuenta – se incluye el mismo – de la deriva que estaba tomando la situación de la sociedad civil española después de describir barbaridades objetivas sucedidas en esos años en el ambiente político nacional, autonómico y local, en el ambiente económico con la burbuja inmobiliaria y su consecuente endeudamiento de las personas y las empresas y la corrupción que arrasa gran parte del tejido político

En el punto 76 parece dar coherencia a todas las descripciones apocalípticas que ha presentado al lector insinuando el objetivo que persigue: recordar lo que hicimos para evitarlo en el futuro.

Insiste en la fragilidad de lo adquirido que debe fundarse sobre el respeto a la ley y la legalidad y que puede desaparecer y cambiar con la velocidad de unos años sin que la sociedad se dé cuenta de ello y las nuevas generaciones consideren la nueva situación como la normalidad; de ahí la necesidad de recordar lo que fue y ha dejado de ser.

El futuro lo basa en la negociación de unos con otros sabiendo ceder en nuestros planteamientos y no aferrándose a unos inamovibles postulados que pasan por acabar con el otro. Desterrar la “vaguedad biensonante” y llamar a las cosas por su nombre sin temer a los que reclaman la confirmación de sus prejuicios.

“Hace falta una serena rebelión cívica ... para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política” para lo cual propone una serie de soluciones y ejemplos de países occidentales donde mirarse y volver a instaurar la razón en el quehacer social cotidiano.

Relato útil para ver bajo un prisma crítico los últimos años de nuestra historia social, política y económica y hacer un juicio crítico sobre nuestras actuaciones y la de los otros pero con un análisis poco profundo y unas propuestas generales de difícil aplicación práctica sin el apoyo en raíces más sólidas de las personas y las instituciones.