Un antropólogo en Marte

Siete historias de pacientes neurológicos a los que Sacks trata: Un pintor que en un accidente pierde la capacidad de ver el color (la vida en blanco y negro ofrece dificultades más allá de la pérdida psicológica); un autista dibujante prodigioso; un ciego que recupera la vista después de muchos años de ceguera y tiene que empezar a elaborar estrategias de interpretación de las señales visuales que un vidente normal adquiere en la primera infancia; un enfermo de Síndrome de Tourette (tics múltiples) que es cirujano...

Casos límite y paradójicos que ayudan a reflexionar sobre el funcionamiento de la mente humana y el enfermo; casi todos están relacionados con la vista, la percepción o la memoria.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2017
404
84-339-6688-9

Original de 1995. Subtítulo: Siete casos paradójicos.

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La frase "Un antropólogo en Marte" es de una mujer autista, que explica al autor cómo se siente respecto de los demás seres humanos; como alguien que tuviera que interpretar las señales que emiten sin tener las instrucciones para ello; como un antropólogo en Marte.

Los relatos son mucho más biográficos que en el libro anterior ("El hombre que confundió..."), más interesantes y literariamente mejores. Hay menos citas científicas y algunas descripciones de enfermedad francamente buenas. No obstante, como se trata de averiguar la causa de las enfermedades, el autor nos habla de los dos hemisferios del cerebro, del lóbulo frontal o parietal, de la amigdala o el sistema límbico, una especie de cerebro primitivo, casi animal, del que al parecer reciben señales los autistas.

Es fantástica la historia de una mujer autista, ingeniero de profesión, que ha construido una "máquina de dar abrazos"; un instrumento que la presiona el torso durante veinte minutos, tranquilizándola. Es un sustitutivo de la relación afectiva que la autista no puede tener, ya que no soporta el contacto físico con otras personas. En cambio es perfectamente capaz de interpretar las señales que envían los animales con los cuales trabaja: vacas y cerdos.

El primer héroe del relato es el propio autor, que ha dedicado su vida a conocer a estos enfermos, a profundizar en las causas y manifestaciones de sus enfermedades, y a tratar de integrarlos en una vida normal y productiva.