A un paso de las estrellas

Giorgia está pasando por un momento complicado, pues quiere encontrar a su madre biológica y la relación con sus padres adoptivos no es la mejor. Ellos, aconsejados por la psicóloga, le proponen realizar a pie un tramo del camino de la Vía Francígena. El camino será una revelación porque conocerá a otros adolescentes como ella, con sus propios problemas, aprenderá a entender a sus padres, descubrirá el amor y sobre todo realizará un viaje interior sanador gracias a la ayuda de unas cartas que un joven peregrino ha ido dejando en cada etapa para que ella las encuentre.

Giorgia, Matteo, Giacomo, Viola, Gus (alumnos de Bachillerato) no se conocen de nada, pero tienen un objetivo común: recorrer a pie un tramo del camino. Puede que no parezca muy interesante eso de caminar y caminar, sin mirar el móvil. Pero, a medida que pasan los días y los kilómetros, los jóvenes descubrirán que el camino les ofrece mucho más de lo que esperan. 
 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
184
978-84-9107-327

Traducción de Marta Cabanillas e Irene Oliva Luque

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Novela juvenil de formación, protagonizada por un grupo de adolescentes que, por diferentes motivos, deciden recorrer varias etapas de la Vía Francígena. Ambientada en Italia en la época actual, los protagonistas se plantean caminar unos 376 km., divididos en dieciséis etapas, para ir desde Lucca, cerca de Siena, hasta la ciudad de Roma. Estos kilómetros forman parte del camino denominado la “Vía Francígena”, que va desde Canterbury hasta Roma; al final del primer milenio, muchos peregrinos atravesaban Europa para dirigirse en oración hacia la tumba del apóstol San Pedro, creando las llamadas “vías de fe”. Así el abad Sigerico, que fue nombrado obispo de Canterbury en el año 990, instauró el recorrido de la Vía Francígena al narrar en su diario el trayecto realizado para recibir la investidura en Roma: su narración alcanzó tanto detalle y precisión sobre los lugares visitados que sirvió de referencia para muchos peregrinos.

Con respecto a la novela, se trata de una obra de protagonista coral: un grupo de jóvenes (acuciado cada uno por sus problemas personales o familiares) que decide ponerse en camino hacia Roma. Como es habitual en la literatura, el viaje interior comienza con un viaje real y físico por diferentes lugares, que van transformando y mejorando el mundo interior de los personajes. Así, en el camino los peregrinos deben seguir una serie de normas estrictas, como no usar el móvil en los trayectos, compartir con generosidad comida y bebida, dejar limpios los lugares de acampada, confraternizar con todos los compañeros o adaptarse a las posibles incomodidades. Todas estas reglas conllevan simultáneamente el aprendizaje de una serie de lecciones básicas para la vida, como saber desprenderse de lo material y de lo superfluo, y aprender a escuchar a los demás; así afirma un personaje: “Me levantaba por la mañana y me sentía bien, con la mente libre y el corazón en paz” (p. 74).

Con un estilo sencillo, ameno y entretenido, muy cercano al mundo juvenil, en la obra se tratan problemas importantes y profundos para los que no hay soluciones sencillas: la enfermedad, la muerte, la separación, la adopción y las relaciones entre padres e hijos adolescentes. Gracias a las etapas del camino, los jóvenes irán aprendiendo la importancia del silencio, la resistencia, la ternura y la compasión para crecer cada día un poco más: “Caminar presupone que a cada paso el mundo cambia en alguno de sus aspectos y también que algo cambia en nosotros” (Italo Calvino).