Es una novela interesante, fácil de leer y más fácil aun de disfrutar. El hecho de que la variedad de español sea la argentina la hace más interesante si cabe. Quizá sea éste el mejor mérito de la novela desde el punto de vista técnico. Aunque el final sea un poco previsible desde los primeros capítulos y la trama sea bastante lineal, el lector se encuentra ante un buen ejemplo de como se puede hacer una novela con buen resultado, atrayente, sin demasiada complicación. Algunos capítulos, como el del mago, sobran en la trama y no son más que recursos un tanto artificiosos para oscurecerla. El personaje de la novia no está completo y carece de entidad, sino que sirve a la trama como un pseudopersonaje, que forma el contrapunto del personaje principal. También hay que tener en cuenta que la novia sirve como disculpa para la única escena tórrida de la novela, concesión editorial a todo best-seller con pretensiones de llegar a serlo. Sin duda, los lectores que más disfrutarán serán aquellos que se deleiten con las costumbres y el carácter británico, descrito a la perfección, y los que gusten de la novela neonaturalista, tan de moda en la literatura sajona, sobre todo a partir del éxito de Ondaatje, Frayn o McEwan.