Hacer una reseña del Quijote es una osadía, pero aprecio tanto esta obra que me atreveré a escribir un pequeña reflexión. No cabe duda de que es una obra universal y un clásico de la Literatura. Estas dos apreciaciones no son lugares comunes, no se aplican a cualquier libro, ni miden el número de ejmplares vendidos, ni la benevolencia de la crítica. Está más en la línea del lexnaturalismo, es decir, el Quijote puede ser leído y disfrutado en el sigló XVII y en el XXI, en España, en Sudáfrica, en Japón y en Alaska. Porque es un relato sobre la naturaleza humana. Éxitos, fracasos, virtudes, pecados, ilusiones, decepciones, vida, muerte, amor, odio, dolor y gozo, salen por todas sus páginas porque lo que esté presente es el Hombre, conocido en profundidad con toda su grandeza y miseria. Es importante destacar que quien escribe el Quijote es profundamente creyente y con una buena formación teológica: pienso que sería imposible esta obra sin esa dimensión sobrenatural que envuelve al ser humano retratada en el Ingenioso Hidalgo. Es aconsejable para todo el mundo y más de una vez en la vida.