Dirección: Serrano 80, Madrid
Próxima tertulia: 31 de mayo 2018.

Mayo, 2018

Un lugar para la esperanza

Wright, Camron

Ki Lim y Sang Ly luchan por sobrevivir en Stung Meanchey, el mayor vertedero municipal de toda Camboya. Ambos se ganan la vida recogiendo objetos reciclables de la basura. Por si fuera poco, su hijo Nisay está gravemente enfermo, y las medicinas, que añaden un coste adicional a sus gastos, no consiguen curarle.

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Imagen de Ran

Por la presentación del argumento: la vida en un estercolero, cabría imaginar en un relato desgarrado, bronco, recreándose en la sordidez y la miseria... Sin embargo, el autor, nos lleva de la mano a través de la vida de una familia pobrísima, hacia un mundo de esperanza, cargado de sentido humano, deslumbrante y enriquecedor, donde la ayuda mutua entre los personajes que van desfilando plasman una escena de solidaridad fascinante.
Ofrece una tabla de salvación para ese mundo sórdido en la cultura, la literatura, el afán de superación, descubriendo valores irreemplazables y liberadores de la lectura como cauce para descubrir un horizonte de esperanza y superación.
Tal vez, al presentar este enfoque liberalizador en medio de tanta miseria, el autor, pueda pecar un "tantico" de presentar un argumento artificial; sin embargo acierta a plasmar un sentido positivo de la vida en todas las circunstancias, impregnada de un valor que en lo verdaderamente humano destila alegría, descubriendo horizontes insospechados incluso en la situación extrema del estercolero camboyano donde se desenvuelve la historia, concluyendo que la vida merece siempre ser vivida con alegría y esperanza.
 

Imagen de acabrero

De entrada, el planteamiento de la novela puede producir repulsa, porque no resulta agradable para nada una situación de esa naturaleza. Lo sorprendente es que, casi desde el primer momento la historia se pone de parte de la familia -la relatora, en primera persona, es la madre-, se comprende un poquito la situación, y se lee con agrado. En gran medida tiene que ver con el hecho de que el autor no se enseña, no se dedica a describir con pelos y señales lo que significa vivir en un vertedero. El lector entra en el tema en la medida de sus posibilidades… Y la historia es de esperanza, sin ninguna duda. Desde el momento en que se plantea la posibilidad de aprender a leer la protagonista narradora, cambia todo. Y se manifiesta brillantemente el valor de la literatura. Del resto, leyendas, cuentos, mitos sobre los dioses, etc., no podemos olvidar que estamos leyendo ficción. Pero hay un detalle, mejor aún, una actitud constante, llamativa: la presencia de los antepasados en la vida de las personas que vamos conociendo. En el desconocimiento del Dios verdadero y de la historia de la Redención, estos hombres y mujeres tienen “su” sentido de trascendencia. Y eso les salva. En este punto es pertinente recordar la doctrina cristiana sobre el bautismo de deseo.

Imagen de polvorista

Es una novela bonita. Literariamente es correcta, pero, como indica el título te va llevando de la mano de la esperanza y manifiesta el poder de la literatura y más si ese poder se introduce en un corazón generoso. La historia es conmovedora, pero sencilla, sin adornos ni dramatismos dentro de la dureza de lo que se cuenta. Una mujer jóven con un hijo pequeño enfermo vive con su marido en un gran vertedero de Non Pen, en Vietnan y se dedican a reciclar basura. Un personaje amargado, la mujer que les cobra el alquiler de su chabola, vieja y alcoholizada, cambia cuando la joven esposa le pide que le enseñe a leer...

 

Imagen de icasado

La novela está bien escrita, el relato es ágil y la trama engancha. Se dan pistas que posteriormente sirven para ir reconstruyendo el puzzle que lleva a la resolución del problema; en este sentido, el texto obliga al lector a estar atento a los detalles y hace que continuamente se pregunte por qué pasa lo que pasa. Además plantea interesantes reflexiones filosóficas que son lecciones de vida que se transmiten de una persona a otra.