La hija del boticario

Un pasado que nadie quiere contar y una madre que desapareció: mientras Lilly trabaja en la botica de su padre, preparando hierbas y remedios de memoria, nunca deja de pensar en su madre, que les abandonó cuando ella era todavía una niña. Todo el mundo en el pueblo murmura sobre lo sucedido, pero nadie le cuenta nada y su padre tampoco habla del asunto.Al vivir en un mundo tan pequeño, Lilly no deja de pensar en la vida más allá de Bedsley Priors, en viajar, en vivir aventuras, en el amor…Y en descubrir qué sucedió cuando era niña para que su madre les abandonara.

Cuando sus tíos de Londres se presentan en casa ofreciéndole la oportunidad de mudarse a la ciudad, recibir una educación esmerada y ser presentada en sociedad, no se lo piensa dos veces. Quiere saber quién fue su madre y qué le reserva el futuro a ella. Sin embargo, será mucho lo que deje atrás, aunque no sea consciente. ¿Volverá? ¿Encontrará a su madre? ¿Conocerá el amor?

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2018
544
978-84-16973-49

Traducción de Emilio Vadillo

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Imagen de polvorista

Una novela romántica más de esta autora en la que, como es habitual, conjuga con fluidez y buen gusto la trama sentimental con la intriga, la ilustración de algún hecho histórico que quiere resaltar y la riqueza de personajes entre los que siempre da un toque de rectitud cristiana a la que habitualmente es la heroína. En esta novela destaca el mundo de las farmacias en el siglo XIX, los boticarios, las hierbas, los gremios y las desavenencias entre médicos cirujanos y boticarios. Un mundo en el que la mujer no tenía cabida. Interesante y algo extenso.

 

Imagen de amd

Novela romántica, de corte tradicional, ambientada en Inglaterra a principios del siglo XIX (en concreto, la acción se inicia en 1810). Tal y como indica el título, la protagonista es Lilly Haswell, la hija del boticario de un pueblecito inglés, situado en un hermoso valle. A sus quince años, dotada de una gran memoria e inteligencia, ayuda a su padre en la botica; pero sus vidas están marcadas por la reciente desaparición de la madre que se ha marchado de casa sin dar explicaciones. La intriga y el misterio en torno a su prolongada ausencia, así como el sentimiento de culpa de la protagonista (frecuente en los niños de padres que se han separado), mantienen la incertidumbre sobre los hechos del pasado y del presente hasta el final del relato.

La trama, que es lineal y sencilla, abarca unos seis años en la vida de los personajes y en ella se plantean varios temas interesantes de tipo histórico y social, especialmente en torno a la mujer y su papel dentro de la sociedad de la época: los oficios y profesiones que podían o no desempeñar, los matrimonios concertados y de conveniencia, las diferencias insalvables entre las distintas clases sociales, etc. Así, sobre el matrimonio se afirma que “la verdad pura y simple era que un buen matrimonio era algo imperativo para que una mujer se asegurara la felicidad y una vida acomodada, por no mencionar la posición social” (p. 195). 

De hecho, las posibles opciones para la protagonista se presentan de forma clara a través de los espacios o escenarios básicos en que se desarrolla la acción: el pueblo frente a la ciudad. En Bedsley Priors, un pueblecito a 130 kilómetros de Londres, puede ser asistente en la botica de su padre y desempeñar una labor trascendente; sin embargo, en la urbe londinense, su objetivo es lograr un buen partido para casarse dándose a conocer en la temporada de bailes, cenas, visitas y paseos: una vida frívola y superficial de galanteo, derroche y lujo  que, en definitiva, desarrolla un tópico literario tradicional que se suele definir como “menosprecio de corte y alabanza de aldea”.  

 Con esta novela, la autora Julie Klassen vuelve a recordar a sus escritoras favoritas Jane Austen y las hermanas Brönte, que han inspirado gran parte de su obra. Así, con un estilo sencillo y elegante, logra combinar bien todos los elementos de la historia: el romance, la amistad, las artes curativas, el misterio, junto a temas más profundos como el honor, la dignidad y las firmes convicciones religiosas, porque en realidad: “Un boticario debe ser, en primer lugar y sobre todas las cosas, un hombre piadoso, temeroso de Dios, libre de envidias y malicia, competente… y sin tendencia a engordar” (p. 59).