Dirección: Serrano 80, Madrid
Próxima tertulia: 30 de enero 2020.

Enero, 2020

El paso siguiente en el baile

Gautreaux, Tim

Paul Thibodeaux es un atractivo joven casado con Colette, la mujer más hermosa del pequeño pueblo de Luisiana en el que crecieron. Para Paul, la vida es plena, con una mujer a la que ama, máquinas que reparar, y un bullicioso local al que ir a bailar.

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Imagen de grpazos

Como los buenos escritores, Tim Gautreaux es un agudo observador de cuanto acontece a su alrededor, y consigue crear personajes que nos interpelan. Paul y Colette Thibodeaux son una joven pareja que atraviesa una crisis matrimonial en un pueblo de Luisiana afectado por otra crisis: la que padeció la industria del petróleo en ese estado sureño, durante los años ochenta del siglo pasado. Gautreaux, que vivió aquel momento histórico en primera persona, quiso ser cronista de unos años durísimos sobre los que nadie estaba escribiendo. Y quiso hacerlo en esta que es su primera novela —publicada en Estados Unidos en 1998—, poniéndose en el pellejo de los personajes, ya que, como él mismo señaló en una entrevista, «una cosa es decir que se han perdido veinte mil puestos de trabajo, y otra cosa es meter al lector en la casa de una de las personas que se han quedado sin trabajo».

Gautreaux consigue hilvanar un magistral relato en el que suceden muchas cosas en el devenir de las vidas de personas normales, afectadas por un contexto de dureza extraordinaria. Trabajo, aficiones, relaciones familiares, envidias, luchas, tristezas, alegrías, anhelos… Todo ello es el telón de fondo de la relación entre Paul y Colette, una relación a la que las circunstancias obligan a madurar, a dar el paso siguiente en el baile de la convivencia entre un hombre y una mujer.

Al igual que en la colección de relatos El mismo sitio, las mismas cosas —publicado también por La Huerta Grande, en 2018—, Gautreaux pone de manifiesto en esta novela sus grandes dotes de escritor, con pasajes de un notable lirismo y diálogos una gran viveza, todo ello permeado por una visión profunda de los sucesos y las personas, no exenta de un agudo sentido del humor. Tampoco falta la marca de la casa Gautreaux, una especie de hiperrealismo literario que consigue mediante la minuciosa descripción de la maquinaria con la que trabajan sus personajes: tuercas, émbolos, llaves grifas de treinta y seis pulgadas…, cada pieza en su sitio, como los elementos de su narrativa, que consiguen en esta novela un relato muy bien engranado.