En los cincuenta y seis microrrelatos de que se compone "Mirar el mar", hay mucha observación de las realidades cotidianas, con humor, ironía, conmiseración. Situaciones ridículas, otras dramáticas, otras absurdas, con toques de lirismo en algunos. Desenlaces que sorprenden al lector, otros más previsibles, sobre relaciones familiares y sociales, costumbres de adolescentes, de personas mayores, tanto en ambientes urbanos como rurales. Un texto para leer poco a poco aprovechando pequeños huecos, escrito con prosa precisa y cuidada. Luis Ramoneda
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En los cincuenta y seis
En los cincuenta y seis microrrelatos de que se compone "Mirar el mar", hay mucha observación de las realidades cotidianas, con humor, ironía, conmiseración. Situaciones ridículas, otras dramáticas, otras absurdas, con toques de lirismo en algunos. Desenlaces que sorprenden al lector, otros más previsibles, sobre relaciones familiares y sociales, costumbres de adolescentes, de personas mayores, tanto en ambientes urbanos como rurales. Un texto para leer poco a poco aprovechando pequeños huecos, escrito con prosa precisa y cuidada. Luis Ramoneda