21 de marzo de 2020, 16:30

Hotel Aitana

Madrid

Marzo, 2020

Unas vacaciones en invierno

MacLaverty, Bernard

Gerry y Stella Gilmore–una pareja de jubilados irlandeses que vive en Escocia–han decidido pasar un fin de semana largo en Ámsterdam para cambiar de aires. Su relación, aparentemente agradable y segura, transcurre en una apacible rutina. Sin embargo, Gerry tiene un serio problema con el alcohol, al que recurre a diario pensando que Stella desconoce el grado de su adicción. 

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Unas vacaciones tranquilas a Amsterdam de un matrimonio de jubilados, que tendrá un trasfondo más profundo que el mero descanso de los protagonistas. La trama se entremezcla con recursos de los los esposos, irlandeses y residentes en Escocía. El desenlace está unido al problema de alcohol del marido. Novela costumbrista, de redacción sosegada. Un drama con el que pasar un buen rato de lectura. 

 

 

 

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En esta obra del autor escocés, MacLaverty, podemos contemplar la realidad de un matrimonio jubiliado que decide pasar un relajante fin de semana en Amsterdam. 

Durante el transcurso del viaje, podemos percibir la distancia, quién sabe si insalvable, de este matrimonio. Una distancia no percibida para Gerry, marido de Stella, que con su rutina y su forma clásica de ver la vida, se siente cómodo y relajado para disfrutar los últimos años de su vida.

Por otra parte, Stella, comienza a replantearse si merece la pena compartir la vejez, incomparable a toda una vida, con la persona que ha estado siempre a su lado. Esa persona con ciertos problemas de alcohol, y que para ella, esta desestabilizada por completo. Tanto la fe, como la insistencia en encontrar algo mejor y distinto, le hace cambiar su forma de ver la vida, de contemplarla y de vivirla.

Una novela actual, formal y seria, dónde se pone de manifiesto la busqueda de la felicidad.

 

 

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Excelente novela, que transcurre en unos pocos días -lo que dura el viaje y la estancia de los protagonistas en Amsterdam-, contados con gran detalle, aunque se intercalan también sucesos del pasado. Una crisis matrimonial bien resuelta, no faltan el humor ni la ironía, en medio de situaciones de dolor y sufrimiento, pero abiertas a la esperanza. El lector se siente muy cercano a esta pareja de jubilados irlandeses. Luis Ramoneda

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Es esta una historia de jubilados. Pero no unos vejestorios, unos jubilados de sesenta y tantos, por lo tanto, con “toda una vida” por delante, que, en el fondo, parece que es lo que deseamos todos: una jubilación que nos permita vivir una vida tranquila, con un poco de salud, para disfrutar de esas cosas que la dedicación laboral no permitía. Pero Stella, la protagonista, tiene soportar la distancia que su marido, Gerry, el protagonista, ha puesto entre los dos. En realidad, hay dos barreras, el alcoholismo y un ateísmo insultante. El autor nos va dando a conocer a los protagonistas, sus vidas, sus modos de ser. Y se plantea la separación. Leer artículo >>

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Novela actual sobre hechos de la vida cotidiana, a veces, grandes y, a veces,  pequeños detalles, que marcan el pasado y el futuro. Los protagonistas son Gerry y Stella, un matrimonio de irlandeses, ya jubilados, que viven en Glasgow y deciden pasar unos días de vacaciones en Ámsterdam, tras las fiestas navideñas. Gerry ha dedicado toda su vida a la arquitectura, en las reuniones de trabajo y con los compañeros solía beber, cada vez un poco más, y este vicio se ha ido afianzando en su vida hasta convertirse en una grave adicción. En los últimos meses, su único objetivo es escuchar música clásica mientras bebe whisky. Sin embargo, Stella, católica practicante, necesita darle un sentido más profundo a su vida: quizá a través de la religión, de la ayuda a los demás, del conocimiento de sí misma.

La obra, con un título que se puede interpretar en sentido figurado (el invierno como metáfora de la vejez), refleja la última etapa de la vida de dos personas, que se plantean el futuro de forma absolutamente opuesta: Gerry, no creyente, deja pasar los días abandonado al alcohol, que ha empezado a hacer estragos en su cuerpo (falta de memoria, punzadas, destellos); mientras que Stella, hija de familia numerosa, de férreas convicciones católicas, busca seguir una vida piadosa que colme su existencia: rezar era como una visitación divina, “sentirse acogida en las manos de Dios” (p. 49).

Con un estilo sencillo, “artificiosamente simple”, suave y tranquilo, recreándose en los pequeños detalles y en las descripciones minuciosas, el autor ahonda en los pensamientos y sentimientos de los dos personajes, alternando la focalización del discurso desde ambas perspectivas. De esta forma, cada uno rememora alternativamente recuerdos de su infancia, los años de juventud, su primer encuentro cuando se conocieron a finales de los años sesenta,  sus primeras conversaciones sobre política y religión: hechos de la vida cotidiana que se unen a otros sucesos históricos en los que el IRA y sus atentados tendrán un papel fundamental. En definitiva, la obra recrea toda una vida juntos de este matrimonio, en el que todavía pervive la admiración y el amor hacia el otro, pero al final “hay preguntas importantes que precisan respuestas: ¿cómo podemos vivir nuestra vida de la mejor manera posible?, ¿cómo podemos vivir una buena vida?” (p. 121).