En 1933, una sociedad británica de censores-interventores de cuentas ha enviado a sus intendentes a París para investigar la denuncia de fraude en una entidad bancaria.
Francia navega en las aguas turbulentas de su Tercera República, a la que pondrá fin la invasión alemana en 1939.
De algún modo, Bruce Marshall (1899-1987) va a comparar los caracteres británico y francés.