En el instituto nunca pasa nada interesante. Clases, exámenes, aguantar las burlas de los populares, más clases, intentar pasar desapercibido, más exámenes. Hasta que Ruth, la profesora de Lengua (¡¿quién dice que los profes de Lengua son aburridos?!) decide montar un musical de Los miserables en el instituto.
Cada miércoles por la tarde, el salón de actos se transforma en escenario. Ensayos, coreografías, canciones a media voz y confesiones a corazón abierto. Lo que empieza siendo un club improvisado pronto se convierte en refugio, en revolución, en hogar.