Autonomía y libertad

 

El profesor Ángel Rodríguez Luño se ha trasladado, como profesor emérito de teología moral y ética general a la Universidad de Navarra y desde allí continúa publicando constantemente para dar salida a muchos trabajos que tenía terminados, pero que necesitaban para ser publicados, abandonar la carga docente, culminarlos y enviarlos a la imprenta.

Ciertamente, el tema escogido no podía ser más interesante y de una gran actualidad; la reivindicación del concepto de persona más allá de la autonomía radical kantiana y del concepto de persona reflejado en “Veritatis splendor” la gran Encíclica moral de nuestro tiempo.

Enseguida Rodríguez Luño recordará algo muy sencillo, pero capital: “Mi punto de vista es el de un pensador cristiano que quiere prestar particular atención a las dimensiones filosóficas y teológicas que tiene la libertad en el ámbito de la ética, de la política, de la vida cristiana y de la vida de la Iglesia” (16).

Es muy interesante resaltar cómo la libertad de elección quedará fijada en la libertad trascendente en el momento de la visión beatífica y la libertad humana se unirá e identificará plenamente con Jesucristo en el abrazo eterno. Como diría santa Catalina de Siena en el “Diálogo”, serán siempre “como el pez en el agua y el agua en el pez”. El catecismo de la Iglesia católica lo expresará afirmando que la oración es: “el encuentro de la sed de Dios con la sed del hombre” (n. 2560).

Enseguida, nos hablará de la ley moral: “la libertad moral es una libertad adquirida, es una conquista de la persona, y representa la perfección ética de la libertad de elección, su consolidación en el bien mediante los hábitos morales virtuosos” (20).

Es muy interesante el análisis que realizará nuestro autor sobre la autonomía kantiana: “Expresándome del modo más sintético de que soy capaz diría que cuando Kant une la libertad a la autonomía de la voluntad, entiende por autonomía la idea de autolegislación y quiere excluir lo que él llama heteronomía” (44).

La gran apuesta de este trabajo estará centrada en la caracterización de la libertad, el gran don de Dios al hombre, en la autodeterminación al bien y, por tanto, fuente imparable del amor y de la maduración de la persona. Santo Tomás a esa denominará “fuerza” a esa libertad, San Josemaría la llamará “la energía de la libertad” y Edith Stein afirmará claramente: “El coraje de la libertad”.

Rodríguez Luño hablará en este trabajo de la “libertad trascendente” (44) y dedicará muchas páginas del mismo a unificar tres conceptos claves: amor, libertad y verdad para gran consuelo de los cristianos.

José Carlos Martín de la Hoz

Ángel Rodríguez Luño, Autonomía y libertad. La persona más allá de la autonomía radical, Eunsa, Pamplona 2026, 183 pp.