Desde 1526, año en que toma posesión Francisco de Vitoria (1483-1546) como catedrático de Prima de la Facultad de Teología de la Universidad de Salamanca, empieza propiamente dicha, la Escuela de Salamanca, es decir una pléyade de verdaderos maestros del quehacer teológico que no solo impartían teología, sino que enseñaban teología; abrían camino al pensamiento, buscaban soluciones antropológicas a los problemas de su tiempo y lograron transformar el humanismo renacentista en humanismo cristiano.