Breve historia de la ética

 

La catedrática emérita de Ética de la Universidad Autónoma de Barcelona, Victoria Camps (Barcelona, 1941), logró el Premio Nacional de Ensayo del año 2012 con este magnífico trabajo histórico que ahora reseñamos pues, realmente, ha conseguido el objetivo que se había propuesto al comienzo de su obra:  alcanzar una visión sintética y muy acertada “de los orígenes de la moral a los problemas más acuciantes de la ética actual”.

Con gran acierto, la profesora Camps ha tomado el hilo de la visión antropológica del hombre subyacente a la ética y a la moral a lo largo de la historia, pues sin esa plantilla es imposible descubrir el porqué de las distintas visiones que se han aportado del obrar moral a lo largo de los siglos.

De todas formas, debemos dejarlo claramente asentado desde el comienzo: Victoria Camps extraerá toda su visión general de la historia de la ética de los datos reunidos por Diógenes Laercio y su famoso tratado “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”. Esto es lógico, pues como dice el viejo adagio, “no hay nada nuevo bajo el sol” más que lo que llegó por el mismo Jesucristo, quien explicó al hombre lo que es el hombre.

La clave de este magnífico trabajo es la crítica serena a todos los sistemas morales que han ido imperando a lo largo de la historia, pues al ir profundizando el ser humano en la antropología hasta descubrir que el hombre es relación con Dios y con los demás, y por tanto que la moral consistirá en el camino de la libertad hasta madurar en el amor, no se ha parado ni se seguirá parando, pues la moral tiene una parte de ley natural y otra parte de “work in progress” como nos explica Victoria Camps (14).

Resulta de un gran interés para la historia de la moral económica la crítica muy acertada acerca de Adam Smith, Locke, Hume, Hobbes, etc., por su visión de la libertad omnímoda que ciertamente no es verdadera. Victoria Camps afirma que terminan por confundir “libertad con propiedad” (187).

Es claro que la moral del modernismo basada en el “deber ser” se derrumbaría en el momento en el que el subjetivismo kantiano y su moral del “deber por el deber” sucumbirían a la lustración del romanticismo (207).

Como estamos en el V Centenario del comienzo del magisterio de Francisco de Vitoria y, por tanto, de la Escuela de Salamanca, hemos de comentar que la autora podía haberse extendido más en la visión de Vitoria del derecho natural, su visión antropológica, etc. De todas formas, hay que alabar a Camps cuando hablando de la Escuela nos dirá: “La ley natural lleva la ley eterna al interior del corazón” (113), y por supuesto cuando resalta que “la ley de Dios no es arbitrara” (114). Ciertamente, Grocio impulsará a Vitoria cuando “separa la ley natural de la revelación divina” (144). Es muy interesante, puesto que estamos hablando de la ética filosófica, la llamada de Victoria Camps al ejercicio de la prudencia y a la adecuada formación para realizar con acierto el juicio de conciencia (404).

José Carlos Martín de la Hoz

Victoria Camps, Breve Historia de la Ética, RBA ediciones, Barcelona 2025, 426 pp.