En estos últimos años se están publicando trabajos de un gran interés histórico y político alrededor de la figura del “Frente Popular de Izquierdas” que teóricamente ganó las elecciones y planteó un intenso debate democrático que podría haber concluido con el triunfo de la consolidación de una democracia real socialdemócrata como fue el caso de los países de nuestro entorno: la Francia contemporánea o de Alemania o de Inglaterra.
Efectivamente, el estudio de aquellos gabinetes impulsados por Azaña y Alcalá Zamora, como representantes de lo que se ha denominado tercera España, siguen siendo muy interesantes y se están publicando trabajos sociológicos e históricos de un enorme interés, como el que ahora reseñamos de Carmelo Romero Salvador o las obras de Manuel Álvarez Tardío, por poner dos ejemplos extremos.
En cualquier caso, existe la posibilidad real de que la actual coalición de gobierno presione al presidente del gobierno para que impulse un nuevo Frente popular y democrático de izquierdas y nacionalistas para presentarse en las próximas elecciones de 2027 con la secreta intención de convertirlas en “Cortes constituyentes” y realizar una profunda reforma constitucional que nos convierta en la III República Federal Española y Portuguesa, encajada en la Unión Europea y convertida en una fuerza democrática imparable que resista el avance del nuevo fascismo que los populismos de derechas están impulsando en toda Europa.
Indudablemente, saber que las elecciones de febrero de 1936 que, según nuestro autor, Carmelo Romero, ganó el Frente Popular y que pudieron trabajar con la aquiesciencia del PNV de los nacionalistas catalanes, que pudieron disfrutar de su autonomía de gobierno, y colaboraron activamente a la consolidación del gobierno central en esos meses hasta la rebelión de un sector del ejército en un fallido golpe de Estado el 18 de julio.
Se está produciendo un apasionante debate en torno a las elecciones de Febrero de 1936, pues había unas condiciones históricas y políticas que cada vez se parecen más a las actuales: grandes corrupciones políticas y económicas en la clase política que les ha desprestigiado, falta de sensibilidad democrática para formar coaliciones y mayorías para sacar adelante medidas legislativas que favorezcan el bien común y rebajen la presión tributaria, mejorar la vivienda y las condiciones de vida de los ciudadanos.
Todo el empeño de Álvarez Tardío en demostrar que esas elecciones no las ganó el Frente Popular sino la CEDA, supone negar credibilidad a la Segunda República para dársela a los sublevados. Ciertamente, si tiene razón Romero Salvador, y es cierto el resultado oficial de febrero de 1936, el triunfo de unas tropas rebeldes con la ayuda del fascismo alemán no les daría la credibilidad necesaria y por tanto habría que esperar a la constitución de 1878 para poder hablar de Estado de derecho.
José Carlos Martín de la Hoz
Carmelo Romero Salvador, El frente popular de izquierdas (enero-julio de 1936), Catarata, Madrid 2026, 198 pp.