El mal en el pensamiento moderno

 

La profesora Susan Neiman (Atlanta, 1955), directora del Foro Einstein de Potsdam ha realizado un esfuerzo verdaderamente gigantesco para lograr resumir en este volumen la posición de los grandes pensadores de la Ilustración y de la modernidad acerca del problema del mal.

Ciertamente, hubiera sido interesante haber traído este mismo hilo conductor hasta nuestros días pues ciertamente el problema del mal sigue siendo una cuestión viva en el debate contemporáneo y, desde luego, la oscuridad de la fe y la negación de la teología no ha colaborado en absoluto a encontrar una solución real al enigma del misterio del mal.

Es interesante, por otra parte, comprobar cómo hay cuestiones ya muy claramente aceptadas y asumidas por todos como puntos de acuerdo generalizado en el camino del entendimiento del problema.

La primera conclusión general que podemos recordar es la distinción entre mal físico y mal moral. Realmente, el mal físico no es un verdadero mal, sino la constatación de que el mundo fue creado, en el tiempo, con leyes físicas que han de coordinarse entre sí para mantener el planeta en equilibrio inestable.

Está perfectamente admitido que la naturaleza no actúa ciegamente, sino con leyes que, a veces, pueden entrar en colisión con otros ámbitos de la creación un una sincronizada y relativa ambientación. Es más, la teoría de la relatividad no ha hecho más que engrandecer al creador.

Realmente, el problema se centra en la cuestión del mal como mal moral. En esta faceta hay también acuerdos bastante amplios dado la complejidad de la materia que podemos señalar.

En primer lugar, Dios ha permitido la acción del demonio, de las diversas libertades de los hombres para que quede clara la importancia del don divino de la libertad uy de la necesidad de hacer las cosas por amor.

 Inmediatamente, hay que recordar que Dios nunca es el origen del mal, ni directa ni indirectamente, puesto que Dios solo obra el bien y está siempre pendiente de ayudarnos a encajar y madurar con los golpes de la vida. Dicho más claramente, Dios es amor y es Padre y, por tanto, siempre estará a nuestro lado para sostenernos.

Es falso que Dios pruebe a los hombres, provoque temor, les ponga a prueba o pretenda someterlos por el miedo. Más bien, lo que hay que tener es miedo a perder el hilo de la conversación con Dios, motor de la paz y sosiego del alma. En ese sentido la filiación divina es la solución para encajar las consecuencias del mal.

José Carlos Martín de la Hoz

Susan Neiman, El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía, ediciones Debate, Barcelona 2025, 479 pp.