El mundo de Leibniz

 

Verdaderamente, no es lo mismo una conferencia sobre Leibniz, que una clase sobre ese autor, que un ensayo filosófico, que el capítulo de un manual de historia de la filosofía. En cualquier caso, cuando es Gilles Deleuze el profesor que habla a sus alumnos, que se somete a sus preguntas, a sus ritmos y a sus quejas, tendrá siempre la emoción “del directo” de los programas de televisión, con sus improvisaciones o simplemente “quedarse en blanco”.

Lo que resulta más interesante es el título general de las lecciones que vamos a comentar: “exasperación de la Filosofía”, pues efectivamente pasaremos del amor a la filosofía y del amor a la sabiduría al principio del asombro y a la inquietud, hasta llegar a la exasperación.

Aterrizando ya en las clases propiamente dichas editadas por Cactus, hay que reconocer la altura de esta aula universitario tanto por el nivel expositivo, las preguntas y el seguimiento de las cuestiones que se tratan hasta llegar a la última página donde exclama el profesor: “¡Eso es todo! ¡Fin!“(190).

La primera definición de Leibniz es la de un filósofo muy creativo, exuberante, exasperado, “para mí el ejemplo típico es Leibniz: jamás ha cesado de crear nuevamente algo” (11).

Enseguida nos hablará también de las ocurrencias divertidas de Leibniz, por ejemplo, la “teoría de juegos”. Por eso dirá que Leibniz “quería hacer una Academia de los juegos. Ustedes saben que en aquella época, tanto en Pascal, como en los matemáticos de la época, como en el mismo Leibniz, se monta la gran teoría de los juegos y de las probabilidades. Y Leibniz es uno de los grandes fundadores de la teoría de los juegos. Está apasionado por los problemas matemáticos de los juegos. El mismo debía ser además muy jugador. E imagina una institución a la que llama la Academia de los juegos” (13).

Pronto, nos dirá que “Leibniz es el primero en decir que los conceptos son nombres propios, es decir que los conceptos son nociones individuales, hay un concepto del individuo como tal” (26).

Enseguida, recordará que “la subjetividad remite a la noción de punto de vista y no a la inversa. Esto va a tener muchas consecuencias para la filosofía, comenzando por el eco que iba a tener sobre Nietzsche en la creación de una filosofía que se dice perspectivista” (44).

Por último, querríamos recordar que para Leibniz: “una proposición analítica es aquella en la que el predicado y el sujeto son idénticos. Una proposición analítica es verdadera, ‘A es A’ es verdad”.

José Carlos Martín de la Hoz

Gilles Deleuze, Exasperación de la filosofía. El mundo de Leibniz, editorial cactus, serie clases. Buenos Aires, 2025, 190 pp.